El rol de la Mujer en la Biblia

Alejandro Vera, sj

UEC Loyola Gumilla

averasj@gmail.com

 


Bueno, muchísimas gracias por la invitación a acompañarlos esta mañana. Para mí es un honor participar por primera vez en el Foro Guayana Sustentable y en la Cátedra Libre de Estudios Sobre la Mujer. Siempre es un desafío para nosotros, los que estudiamos la Biblia, hablar sobre un tema tan amplio, porque, bueno, la Biblia en sí misma es muy amplia. Recuerden que la Biblia, si la entendemos en su complejidad, es un entramado de culturas, tradiciones, siglos de distancia que nos separan de ella y que para nosotros amerita, pues, mucho cuidado, mucho respeto a la aproximación que podamos tener desde hoy, desde nuestro tiempo a cualquiera de sus realidades, a lo que fue en su tiempo y lo que quiere transmitir.

Por eso, cuando pensaba, yo me disculpo con el profesor Resplandor porque me preguntó como 10 veces el título de lo que yo iba a decir, oye, ¿qué título le pongo? Yo solamente pensé, bueno, lo que puedo decir podemos trabajarlo de diferentes formas, o partimos de una cita bíblica de un pasaje de la Biblia y nos centramos en él para decir algo sobre la mujer, o alguna pincelada general, y me pareció mucho más interesante hacerlo de esta forma, sobre el Rol de la Mujer en la Biblia.

La figura de la mujer en la Biblia es muy rica y multifacética, abarcando una variedad de roles que van desde matriarcas hasta figuras claves en la narrativa del Nuevo Testamento, y es importante tener en cuenta también esto: nos encontramos con un texto sagrado, pero al mismo tiempo nos encontramos con una obra literaria y al mismo tiempo, nos estamos encontrando además del texto sagrado, una obra literaria con una referencia, digámoslo así, arqueológica, histórica, de muchas culturas, de muchos tiempos y de muchas influencias.

La interpretación y representación de la mujer en la Biblia ha sido objeto por eso de mucho interés en los estudios teológicos y culturales y vean que, desde la perspectiva bíblica, aproximadamente, en las últimas décadas, estamos hablando como 30 años, es que ha agarrado un fuerte impulso: tratar el tema de la mujer. El estudio de las mujeres en la Biblia puede parecer que lleva tiempo, pero para los biblistas eso fue ayer.

Nuria Calduch-Benages, que es una religiosa biblista, una profesora insigne de la Universidad Gregoriana y del pontificio Instituto Bíblico de Roma, se ha dedicado con fuerza a estudiar a las mujeres en la Biblia, a las matriarcas, profetiza a las mujeres sabias, las reinas, las heroínas, las esclavas, las esposas, las hijas, las prostitutas y de alguna forma ver con atención, cuál es la función que desempeñan dentro del relato bíblico en el que se presentan cada una de ellas.

Los exégetas varones, aunque han sido sobre todo las mujeres que han preocupado por esta temática, los secretos varones acuden a la Biblia para estudiar los textos sobre figuras femeninas y buscan de alguna forma aproximarse positivamente. Pero también hay consideraciones muy negativas, unos lo hacen para reinterpretar algunos textos conocidos que la tradición ha utilizado contra la mujer. Otros pretenden arrojar luz sobre algunas tradiciones olvidadas en las que la mujer ejercía un cierto liderazgo. Y quizás esta es la dimensión más popular, ver cómo la mujer puede ser libre en la Biblia o ejercer un liderazgo en la Biblia.

Otros incluso investigan sobre la vida real de las mujeres, que la cultura patriarcal ha relegado al silencio y al anonimato. Pero, repito esto, porque siempre es bueno tener en cuenta que la Biblia, no solo como literatura religiosa, sino también como un documento que nos permite descubrir elementos históricos, nos va a reflejar la complejidad de las relaciones de género en las sociedades antiguas.

La importancia de estas búsquedas exhaustivas es que nos muestran de alguna forma que las representaciones de la mujer en estos textos afectan tanto la Teología como la comprensión cultural contemporánea. La figura femenina trasciende la mera referencia a esposas o madres y numerosas mujeres en los roles bíblicos asumen significados que contribuyen al desarrollo de la narrativa bíblica para brindarnos, también, una cierta comprensión antropológico-religiosa y obviamente, una comprensión del tejido social de la época.

Tengamos claro que la Biblia fue escrita en un contexto donde las normas sociales eran predominantemente influidas por las estructuras patriarcales que dominaron en las sociedades antiguas de Oriente Medio, leyes mosaicas que regulan numerosos aspectos de la vida diaria reflejan esta estructura social. Por ejemplo, en el libro de Deuteronomio capítulo 22 versículo del 3 al 21, se presentan reglas especiales sobre el comportamiento sexual de las mujeres y las consecuencias de su deshonra que muchas veces recae de manera desproporcionada para ellas. Este tipo de texto evidencia no sólo la percepción negativa de la sexualidad femenina, sino también cómo esta percepción estaba intrínsecamente ligada a la protección del honor y el patrimonio.

Sin embargo, a pesar de esto, también hay ejemplos notables de mujeres en la Biblia que desafiaron estas convenciones. Las narrativas bíblicas, a pesar de estar dentro de un contexto patriarcal, presentan a mujeres como participantes activas en la historia de Israel y del cristianismo primitivo. Y esto es clave decirlo, porque ya que las mujeres sean presentadas en el texto bíblico, nos dice algo.

Las mujeres bíblicas no son meras figuras pasivas. Sus historias reflejan una complejidad que desafía cualquier tipo de interpretación simplista o que apunte a alguna parcialidad de tipo ideológico.

Y esta complejidad se observa en los relatos que muestran a mujeres influyendo en eventos significativos, lo que sugiere que su papel fue crucial para el desarrollo y, repito, de la narrativa sagrada. Es decir, hay una intencionalidad de fondo en el mensaje que se quiere comunicar dentro del contexto patriarcal.

Me permito entonces citar o hablar un poquito de algunas mujeres que vienen presentadas en el texto bíblico y la primera mujer es Eva, la que aparece así. Y Eva como primera mujer creada según el relato del Libro del Génesis, ocupa un lugar central en la narración bíblica.

Y no es casualidad que la encontremos en el primer libro de la Biblia. No es casualidad que aparezca en los primeros capítulos de la Biblia; porque su creación más allá, porque eso es un error de traducción en el texto del génesis, nos acostumbramos a escuchar de que la mujer fue sacada de la costilla de Abraham, del hombre, no de la costilla. Y realmente en el texto no hay costilla, no aparece costilla, sino aparece el lado, de Adán y Adán propiamente, literalmente no traduce hombres, sino humanidad o ser humano.

Entonces lo que simboliza Eva es esta relación de complementariedad, en donde la humanidad es fértil porque Eva en la lengua en hebreo propiamente lo que indica es fertilidad. Aunque su papel ha sido interpretado de diferentes formas, es fundamental reconocer qué Eva representa Y lo clave de Eva en la narrativa bíblica es que es la humanidad compartida. Adán no puede ser sin Eva. El hombre no es solo la humanidad. El hombre y la mujer. Ambos son humanidad.

Es clave para entender entonces el resto tanto esta conexión entre hombres y mujeres desde el inicio, y su historia también plantea cuestiones sobre la naturaleza humana y la moralidad y temas que han sido objeto de reflexión. Obviamente, a lo largo de los siglos y que en diferentes épocas han tenido énfasis particulares.

En efecto, Eva como la primera mujer creada simboliza la búsqueda del conocimiento y la capacidad de tomar decisiones porque fue ella la que eligió comer del árbol del límite, propiamente en el texto bíblico no hay fruta, no hay manzana, como lo hemos aprendido. Hay un límite, de este árbol no comerás.

Es ella la que rompe el límite, trasciende el límite, y esto puede interpretarse también como de varias formas, como un acto de autonomía, un deseo de sabiduría; y al mismo tiempo, puede representar, y esto ha sido el camino de interpretación que ha habido también a lo largo de la historia, el pecado original, Eva es la madre no del pecado y las consecuencias que enfrenta junto a Adán.

Puede llevar a ella a quedarse o a reducir el papel de Eva la responsable del pecado. Pero más allá de todo esto, la figura de Eva invita a reflexionar sobre el deseo. La importancia de la autonomía personal, el valor del conocimiento, y también las repercusiones de las decisiones individuales en el contexto comunitario. Preguntarnos sobre el deseo hoy, a partir de la figura de la mujer sin categorizarlo como bueno o malo, sino como un elemento esencial de la humanidad.

Es muy potente preguntarnos por la autonomía personal. Dada o dado su primer paso por una mujer, en un contexto patriarcal, también es muy potente preguntarnos por la sabiduría. La búsqueda del valor del conocimiento representada en la figura de la mujer, también es muy potente.

Cuando digo potente también, porque son temas claves para nosotros en la actualidad y, sobre todo, en las relaciones, nuestros hombres y mujeres. Dejo eso ahí, dentro de las figuras que encontramos en el texto bíblico.

Otras figuras son Sara y Rebeca que vamos a encontrar también en el Antiguo Testamento; Sara y Rebeca son matriarcas esenciales en el relato, no del Antiguo Testamento. Sara, esposa de Abraham, es conocida por su fe y paciencia ante la promesa divina de descendencia. Y esto lo vamos a encontrar en Génesis, capítulo 17 versículo del 15/ 16 vean que se subraya la paciencia de Sara, porque Abraham no era fácil. ¿no? Incluso Abraham, en una escena bíblica, la niega, no la reconoce como su esposa. Su historia destaca la importancia del cumplimiento de las promesas divinas a través de su hijo Isaac.

Rebeca, por su parte, juega un papel decisivo al asegurar el futuro del linaje patriarcal al favorecer a Jacob sobre Esaú. En Génesis, capítulo 27, lo importante es que ambas figuras ilustran cómo las decisiones personales pueden tener repercusiones significativas en el curso de la historia. En efecto, Sara es un ejemplo de que la fe inquebrantable ante la adversidad puede ser una decisión.

A pesar de su infertilidad confía en las promesas divinas, decide creer. Su historia también ilustra los desafíos de la infertilidad y el conflicto que surge al ofrecer a Agar como madre sustituta, en Génesis capítulo 16.

La infertilidad es vista como una maldición. La infertilidad, perdón, es vista como no la prolongación de la vida, es la cerrazón, el bloqueo a la eternidad. Entonces, las decisiones de estas mujeres reflejan tensiones entre la fe y las expectativas culturales. Es decir, Sara decide efectivamente que Agar sea la madre sustituta porque cree, efectivamente, que Dios la acompaña en el deseo de la vida y en el deseo de la eternidad.

Trasciende su mirada, o sea, lo que puedan mirar de ella como maldita. Para que efectivamente la vida vaya mucho más allá. En fin, la vida de Sara resalta el valor de mantener la fe, la templanza en tiempos difíciles, así como las complejidades que puedan surgir en las relaciones interpersonales.

Débora es otra mujer de la Biblia. Es presentada como una figura notable en el Libro de Jueces. Es una de las pocas mujeres jueces en el Libro de Jueces. Su rol ha sido interpretado como un desafío a las normas patriarcales y es importante observar su función como juez y profetisa sin caer en interpretaciones ideológicas, es decir, a veces se reduce el papel de Débora como bueno, es que fue por fin una mujer juez. Atención, porque el relato muestra cómo esta mujer, cómo una mujer, puede desempeñar un papel significativo dentro del marco establecido en la cultura.

Esto lo vamos a encontrar específicamente en Jueces, capítulo, 4, versículos 4 al 5. Porque la historia de Débora subraya su capacidad para influir en los acontecimientos históricos sin necesidad de ser caracterizada como una jefa, como una mujer empoderada, dicho malamente. Como una mujer con poder, ella ejercía un rol en el dinamismo social. Destaca su capacidad para orientar, es una mujer que ofrece orientación y es una mujer que toma decisiones justas en tiempos precisos y de crisis.

Ciertamente, el contexto es patriarcal. Pero ella navega entre estas expectativas sociales y dificultades en las que se encuentra y, orientando al pueblo llega la victoria u orienta hacia la victoria contra Sísara. La historia de Débora subraya el valor de la forma en la toma de decisiones, basada en la sabiduría y la justicia, mostrando que es una clave, y una de las virtudes de las mujeres que contribuyen en el desempeño de roles cruciales en momentos críticos. Sutilmente se nos muestra la base del liderazgo, es decir, el liderazgo no necesariamente está o es gratuito, acompañado o viene con ciertos cargos, sino que se alinea dentro de un pensamiento sapiencial que valora la sabiduría y el discernimiento.

No es casualidad que la sabiduría en el Antiguo Testamento es una mujer y que viene descrita perfectamente en el Libro de los Proverbios. Vean que en el Libro de los Proverbios termina con la descripción acróstica de la mujer perfecta, en el capítulo 31, versículo 10 al 31. Una mujer perfecta es una mujer sabia, que es la característica esencial para el éxito y el alcance estratégico de los objetivos.

Débora, más allá de por ser mujer, es valiosa. Débora es valiosa por su sabiduría. Sí, porque es mujer, sabia, porque orienta, porque discierne y al orientar y discernir, efectivamente lleva el éxito al pueblo y efectivamente alcanzan los objetivos.

Rut, el libro de Ruth ofrece una narrativa sobre la lealtad. Es bellísimo, es cortico, pero bellísimo. Es una mujer leal que se compromete con su familia. Es una mujer moabita que se une a Noemí y se convierte en parte integral del linaje israelita al casarse con Boos, en el capítulo 4, versículo del 13 al 17 lo encontramos.

Su historia no solo resalta por ser una devota personal o por su devoción personal, sino también como su inclusión en la genealogía de Jesús. Si leemos a Mateo, capítulo 1 versículo 5, aparece Rut. Ella es parte del plan divino. Un plan divino que trasciende fronteras y culturas étnicas.

En efecto, Rut es un modelo de lealtad al decidir acompañar a Noemí a Israel. Hay una cita muy bella en capítulo 1 versículo 16. Su trabajo arduo para proveer para proveer a ambas, resalta su compromiso con su familia, como Moabita enfrenta el rechazo cultural al ingresar a una comunidad israelita, su perseverancia ante este desafío es notable.

La historia de Rut enfatiza el valor de la lealtad familiar y el sacrificio personal invitando a reflexionar sobre cómo las diferencias culturales pueden enriquecer nuestras comunidades. Entonces, en un mundo donde las relaciones pueden ser frágiles, Rut como mujer, nos invita a cultivar vínculos profundos basados en la lealtad, el amor, el respeto mutuo y en la perseverancia.

Esther es otra mujer de la Biblia. Arriesga su vida para salvar al pueblo judío del exterminio. Esto lo vamos a encontrar en Esther, capítulo 4 versículo 14. Su capacidad para actuar con astucia, es una mujer astuta, inteligente, que vive en un entorno hostil y que, en medio de este entorno hostil, su astucia la lleva a demostrar su valentía al ser judía en un imperio extranjero, Esther enfrenta el desafío del antisemitismo y debe actuar con cautela para proteger su identidad cultural. Su valentía al arriesgar su vida es un testimonio poderoso de compromiso con su identidad cultural. La figura de Esther destaca el valor del coraje ante la injusticia, recordando que cada individuo puede hacer una diferencia significativa en situaciones críticas. En otras palabras, su historia nos puede invitar a actuar con integridad y valentía en la defensa de los derechos humanos. Recordando que cada individuo puede hacer una diferencia significativa.

Vean entonces como también esta mujer está incorporada dentro de la narrativa bíblica con un componente muy fuerte, no dentro de un contexto antisemita. Quizás más conocida entre nosotros está María Magdalena, que también aparece en el Nuevo Testamento, que es presentada quizás como una mujer frágil, como una mujer perdida desorientada. Pero vean que es una figura clave en los relatos sobre la vida y la resurrección de Jesús; María Magdalena junto a María es una de las que se mantiene en todo el camino de la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Seguimos en un contexto patriarcal. Su presencia, entonces constante, junto a Jesús y su papel como testigo de la resurrección que lo vamos a leer claramente en Juan, capítulo 20, versículo 14 / 18 son fundamentales para entender cómo las mujeres participaron activamente en los primeros días del cristianismo.

La interpretación tradicional a menudo reduce la figura a estereotipos erróneos, pero es esencial reconocer su contribución real a la difusión del mensaje cristiano. María Magdalena sigue a Jesús hasta el final. Es testigo clave de la crucifixión y resurrección. Es notable su dedicación y, a pesar del estigma asociado con su pasado. María Magdalena resalta el valor de la perseverancia en la fe.

Ella es mucho más que una prostituta. Ella es mucho más que adversidades personales y nos invita desde su figura a hacer el mismo recorrido, manteniendo nuestro compromiso con nuestras creencias, desde las relaciones íntimas que tenemos en medio de un camino donde hay muerte, pero también mucha vida.

Una última mujer, Priscila, esta, es más, un poquito más rara, porque en Priscila encontramos en los hechos de los apóstoles, enseña a Apolo junto a su esposo Aquila sobre el camino del Señor, vean que Priscila es la imagen de la mujer que contribuye al acompañamiento y al crecimiento espiritual en un contexto donde las mujeres eran frecuentemente excluidas de la enseñanza religiosa. Priscila públicamente desafía estas normas al ejercer una fuerte influencia teológica.

La historia de Priscila subraya el valor del trabajo colaborativo, el aprendizaje continuo, resaltando cómo cada persona puede contribuir al bienestar espiritual, a la formación espiritual, sin que importe su género; Priscila es un ejemplo que invita al trabajo compartiendo conocimientos, lo que nos permitirá a todos lograr objetivos comunes.

Vean que el análisis profundo, porque hay muchísimas más figuras femeninas. Invito a los curiosos que puedan buscar a otras figuras femeninas.  Nuria Calduch-Benages coordina, de hecho, una edición sobre las mujeres en la Biblia. Ella hace referencia a las mujeres sabias de Tecoa, y es bellísimo todo el análisis que ella hace del rol femenino de estas mujeres en el texto, pero estas pequeñas pinceladas que acabo de hacer son como unas referencias muy generales. Lo que pretende de alguna forma de cara al rol femenino es que esta mujer es lo que nos ha mostrado, es la trascendencia, primero, de las limitaciones culturales impuestas, dentro de sus contextos históricos. Las historias presentadas dentro de la narrativa bíblica de Eva, Sara, Rebeca, Débora, Rut, Esther, María Magdalena y Priscila, muestran que las mujeres no solo fueron testigos pasivos.

No solo fueron un añadido narrativo dentro de una historia en un contexto patriarcal, sino que son símbolos, son participantes activas cuyas acciones tuvieron un impacto significativo en el desarrollo de la fe israelita y la fe cristiana.

Los valores que nos muestran, los desafíos que ellas mismas nos muestran, que enfrentaron, no solamente son virtudes admirables o valores admirables, sino que pueden ser arquetipos para las mujeres de hoy, también, que pueden enfrentar desafíos significativos dentro de las complejidades de nuestros contextos históricos.

Los valores que encarnan entonces son atemporales y pueden ser vividos hoy en día para guiar acciones individuales y colectivas. La lectura cuidadosa de sus historias proporciona lecciones valiosas sobre cómo enfrentar adversidades con integridad y compromiso moral en un mundo contemporáneo que sigue lidiando con cuestiones relacionadas con género e igualdad, porque es un tema importante.

Ciertamente, estas figuras femeninas no sólo son ejemplos históricos, sino también modelos contemporáneos que invitan a reflexionar sobre los roles actuales de las mujeres en diversas sociedades. Sin embargo, y quiero cerrar con esto, estas narrativas bíblicas también ofrecen mucho más y vean de dónde partir.

Nos están ofreciendo criterios, principios, fundamentales valores universales que pueden inspirar tanto el crecimiento personal como el desarrollo comunitario del ser humano. Porque la mujer siendo fértil desde la perspectiva bíblica ha aportado, ha dado a luz estos valores para que, dentro del contexto del mundo patriarcal, sean vistos, para que dentro del contexto del mundo patriarcal se pueda expresar efectivamente la totalidad de la existencia humana.

Entonces, los animo a que todos nosotros, hombres y mujeres, seamos arqueólogos de estos textos bíblicos en la búsqueda de estas figuras femeninas, a seguir sus huellas, a conocer sus nombres o incluso sus anonimatos para escuchar sus historias y darles un rostro, voces; las voces y rostros dentro de un mensaje de aquel tiempo.