El ser docente médico desde una perspectiva ontológica en la enseñanza

 

Being a Medical Educator from an Ontological Perspective in Teaching

 

Yajaira Coromoto Rodríguez Brazón

Universidad Nacional Experimental de Guayana

Ciudad Guayana, Venezuela

Correo: yajairacoromotos983@gmail.com

ORCID: https://orcid.org/0009-0000-8866-110X

Resumen

Cuadro de texto: Digital: ISSN 2790 5039   –   Depósito legal digital: DC2021001122
Impreso: ISSN 23435658 – Depósito legal impreso: PP201202DC4092
ISSN-L (Múltiples Soportes): 2343-5658

El presente artículo sobre el ser docente médico desde una perspectiva ontológica en la enseñanza, se toma desde la óptica de los médicos como facilitadores educativos desde las Ciencias de la Salud, a partir de los espacios de colaboración, a través de la interpretación de las narrativas sobre los mismos, se realizó para comprender, interpretar y generar una aproximación a las características de sus funciones. Para ello se efectuó un estudio documental orientado cualitativamente bajo el método hermenéutico, para realizar una interpretación detallada de los aportes de Lugo (2021) y Lifshitz (2024) quienes escribieron sobre la educación y la docencia médica, convirtiéndose en los actores participantes que fueron seleccionados de manera intencional para este estudio. La ubicación de la información ameritó construir un escenario orientador hermenéutico para luego proceder a realizar, determinar sentidos y significados inherentes con la intención de este escrito. Durante el proceso de análisis e interpretación de la información se adoptó una actitud reflexiva que permitió triangular cualitativamente los discursos de los articulistas, considerando sus aportes como referentes teóricos para profundizar en el fenómeno. Al comprender el discurso de los autores se entrelazaron una red de subcategorías, de los rasgos concurrentes entre las mismas se conformaron categorías, algunas de las cuales según su relevancia constituyen los hallazgos esenciales del estudio tales como: estrategias, recursos didácticos, conocimientos del docente, formación del médico docente, ejercicio de la docencia, habilidades pedagógicas, rendimiento académico.

 

Palabras clave: Ser docente médico, perspectiva ontológica, enseñanza.

Abstract

 

This article about being a medical teacher from an ontological perspective in education is approached from the viewpoint of doctors as educational facilitators in the Health Sciences, based on collaborative spaces. Through the interpretation of narratives about them, it was conducted to understand, interpret, and generate an approximation to the characteristics of their functions. To this end, a qualitative documentary study was conducted using the hermeneutic method, to perform a detailed interpretation of the contributions of Lugo (2021) and Lifshitz (2024), who wrote about education and medical teaching, becoming the intentionally selected participating actors for this study. The location of the information warranted the construction of a guiding hermeneutic scenario to then proceed to determine the inherent meanings and significances with the intention of this writing. During the process of analysis and interpretation of information, a reflective attitude was adopted that allowed for a qualitative triangulation of the discourses of the authors, considering their contributions as theoretical references to deepen the phenomenon. By understanding the authors' discourse, a network of subcategories was intertwined, from which the recurring traits formed categories, some of which, according to their relevance, constitute the essential findings of the study such as: strategies, teaching resources, teacher knowledge, training of the medical teacher, teaching practice, pedagogical skills, academic performance.

 

Keywords: Being a medical teacher, ontological perspective, teaching.

 

 


Introducción

Entre los desafíos más importantes de la sociedad actual y en particular de los que se dedican a la medicina y paralelamente a la educación, este escenario, se convierte en hacer que las instituciones educativas de nivel superior sean verdaderos contextos para el proceso de enseñanza, por tales razones es de vital importancia la respuesta que desde la docencia médica pueda darse a la creciente diversidad y multiculturalidad de la sociedad educativa actual. La educación de hoy en día requiere trascender de la estimulación cognoscitiva, para abarcar a todas las personas como seres integrales, incluyendo el desarrollo pleno de la personalidad para el logro de una enseñanza compleja y de calidad.

Consecuentemente para lograr lo indicado, el ser docente médico quien ejerce la función de enseñante en las ciencias de la salud, debe mostrarse dispuesto hacia la posibilidad de los cambios y asumirlos como un ente educador mediador y facilitador de oportunidades para la enseñanza, es decir, un promotor del proceso educativo en el cual se halla inmersa la función docente. Al considerar estas proposiciones como parte del sistema de enseñanza, se busca en el desarrollo de este artículo conocer y comprender los significados que le otorgan los estudios académicos a la formación docente de los médicos como facilitadores en el proceso de enseñanza en las Ciencias de la Salud; para ello, presento la siguiente estructura conformada en cuatro apartes que se describen seguidamente:

Lo primero está relacionado con el ámbito de estudio para indicar la necesidad de estudiar al ser docente médico, lo segundo está asociada con las perspectivas teóricas que los contextualizan, lo tercero los elementos metodológicos necesarios para realizar el estudio respectivo, el cuarto presenta los análisis de resultados y por último los elementos que caracterizan el ser docente médico desde una perspectiva ontológica en la actualidad. Al final se tienen las reflexiones conclusivas de la autora.

 

Desarrollo

 

El ámbito de estudio

La formación del docente médico es un proceso continúo asentado en la didáctica educativa como actividad cognoscente y formativa, se considera que el estudio del proceso de enseñanza en la educación universitaria destaca a los educadores de la salud, como actores importantes dentro de los intercambios interpersonales de la vida cotidiana dentro de la universidad y los fenómenos que se producen en forma colectiva y que acontecen en la confluencia entre lo pedagógico, psicológico, cognitivo y sociológico. Indica Bermejo (2019) que los docentes médicos se hallan ante el desafío de elevar la calidad de la enseñanza en su función de facilitadores, en ese sentido su formación es esencial para el uso adecuado de los nuevos métodos y estrategias de enseñanza como un primer paso para facilitar los conocimientos a los estudiantes.

Indica Cortés (2009) que el sistema educativo en general y primordialmente el subsistema de educación universitaria, se ha identificado con el desarrollo de recursos y estrategias didácticas diferentes a los que han sido aplicados en épocas anteriores, bien sea por los avances en la tecnología de la información o por criterios asociados a la enseñanza moderna. En sentido similar a lo enunciado, Manzanilla (2015) hace referencia a la necesidad de fortalecer la formación docente con el uso y manejo de herramientas tecnológicas para avanzar en el proceso de enseñanza a través de cursos de capacitación profesional y donde se ofrezcan aspectos académicos asociados a la educación postmoderna y transdisciplinaria, cuestión que conlleva a asumir una posición crítica desde su propia formación relacionada con aspectos éticos, pedagógicos, psicológicos y tecnológicos.

Consecuentemente el docente médico se encuentra un ambiente durante su práctica pedagógica diaria, que le estimula a reflexionar sobre los métodos y estrategias que surgen en ese ámbito, como nuevos significados que los teóricos educativos le atribuyen a la enseñanza según sus pensamientos, creencias y motivaciones, desde estas perspectivas se promueve diferentes alternativas en la forma de abordar la formación del docente médico, a través del desarrollo intelectual, la innovación, la interacción y la vinculación con la comunidad académica así como desde las funciones que le corresponde asumir al docente médico por encontrarse dentro de los procesos estratégicos del sistema educativo.

Considerando los planteamientos anteriores, Jiménez (2013) señala que los cambios en las estrategias didácticas del docente médico, relacionados con los sistemas de comunicación son esenciales para mejorar el proceso de enseñanza, al considerar lo que bosqueja el autor, se denotan nuevos enfoques pedagógicos para iniciar procesos de cambios educativos, asociados a diferentes tipos de estrategias de enseñanza, que requieren otros conocimientos para organizar escenarios diferentes con instrumentos y métodos tanto formales como informales en el proceso formativo del docente médico.

Desde ese punto de vista, el profesional de la medicina debe formarse bajo una perspectiva integral en los aspectos clínicos, didácticos, científicos y técnicos, cuestión que les permitirá dominar los procedimientos educativos actualizados para enseñar lo relacionado con el diagnóstico, tratamiento y prevención de los problemas de salud de las comunidades. Ante esta realidad, desde el escenario investigativo sobre la función del ser docente médico en el sector universitario, se hace necesario considerar esta inquietud para escribir sobre los médicos que se desempeñan como mediadores educativos en nuestro sistema de aprendizaje.  Este testimonio personal de la investigadora contextualiza la base de la labor de enseñar, destacando la importancia de suscitar iniciativas renovadoras para dinamizar el proceso de enseñanza médica.

En este contexto, Vargas (2020) indica que el sentir de enseñanza es ante todo un proceso comunicacional, que hace uso de técnicas y recursos con el propósito de que los estudiantes logren los objetivos, fundamentado en la comunicación interpersonal donde intervienen dos o más educandos, este debe ser un proceso dinámico, interactivo y multidisciplinario con intercambio permanente de información que conduzca a una continua transformación del pensamiento. Vargas (ob. cit.) asegura que las prácticas pedagógicas y las comunicaciones han alcanzado un desarrollo complejo, donde se hace posible comunicarse de forma rápida y sencilla en el ámbito educativo, en el cual es de importancia que los docentes aprendan a utilizar y beneficiarse de los recursos tecnológicos comunicativos para su crecimiento personal y profesional.

Ante este escenario educativo universitario, Pech (2013) sostiene que en la formación del médico se aprecia: “la necesidad de contar con sólidos fundamentos científicos, extensa práctica clínica y conocimiento de la relación salud enfermedad en un contexto social, por lo que actualmente se promueven distintas estrategias como recursos para la enseñanza” (p. 10). Para Pech (ob. cit.), los planes de estudio y los métodos de evaluación actuales relacionados con la medicina privilegian el aprendizaje cooperativo y el procesamiento de la información, con esquemas de conducta sobre el desarrollo de procesos metacognitivos y habilidades para el análisis de la información.

Cuando hago referencia al ser docente médico y la enseñanza, me ubico en los componentes centrales de este escrito, porque es allí donde dirigí mi cosmovisión ontológica y metodológica para conocer cómo la universidad actual y sus docentes cultivan las oportunidades que brindan las estrategias y los recursos didácticos, para mejorar los procesos educativos de manera que puedan desarrollarse contextos que faciliten ambientes de aprendizaje con flexibilidad que permitan al docente médico reforzar su formación pedagógica.

                                                                                                

Perspectiva teórica

En este recorrido teórico que se presenta seguidamente se desarrolla lo relacionado con el ser docente médico, la perspectiva ontológica y el concepto de enseñanza, para cuyo propósito se recurrió a la bibliografía necesaria y consultas teóricas, creando un escenario para obtener la información conceptual relacionada con cada aspecto investigativo.

 

Ser docente médico

Cuando se habla del ser docente médico, es darles perspectiva a dos representaciones, es decir, práctica pedagógica y saber pedagógico, referidas a la formación académica recibida en las universidades, a través de que concluye provisionalmente con el grado académico de pregrado y/o postgrado. Sarcolira (2016), al hablar de la educación en ciencias de la salud, indica que la formación docente vive momentos de complejidad educativa al ser apreciada como un fenómeno emergente de una sociedad médica que debe ser comprendida en su complejidad para poder ser enseñada, por cuanto quien facilita un curso o seminario médico debe tener un dominio ontológico y epistemológico del proceso académico.

Como investigadora, docente y médico pienso que es de importancia la necesidad de estudiar los supuestos paradigmáticos que se asocian a la formación del médico y su ser docente, de analizar sus competencias, así como de buscar caminos dialógicos para comprender las dificultades y complejidad de esa actividad académica y aprender a cultivar su forma de hacer. En este sentido, Fernández y Sánchez (2021) asumen que tanto el formador como el educando se enfrenta a un gran reto, porque existen interrogantes de elevada complejidad a las cuales hay que responder, entre ellas, cómo se puede lograr por medio de la formación docente cambios efectivos para mejorar de forma continua el proceso de enseñanza en los médicos.

Al respecto, Jiménez (2013) hizo referencia a las estrategias de enseñanza que promueven los docentes médicos para estabilizar el rendimiento académico de los estudiantes de medicina, estableciendo diferencias significativas en los beneficios académicos de acuerdo a las variaciones en los métodos de enseñanza de la medicina, para lograr un mejor beneficio en las pruebas de los estudiantes cuando los educadores utilizan estrategias educativas innovadoras, al crear condiciones para que los educandos desarrollen mejores aptitudes que les ayuden en la organización, métodos y técnicas pedagógicas.

Al considerar al médico como docente Gálvez (2021) hace referencia a que el médico docente, normalmente no realiza reflexiones en relación a sus prácticas de enseñanza porque no posee las habilidades pedagógicas necesarias para realizar las mismas, sin embargo, supone la existencia de aspectos que merecen atención, para profundizar y conocer a fondo la realidad de esta situación y llama a seguir estudiando los significados y las prácticas que los facilitadores médicos realizan al respecto.

Desde una perspectiva ontológica, Pérez y Macaya (2015) hacen referencia a los requerimientos del docente médico para el modelaje de los valores en correspondencia con sus acciones y actitudes, para que esos seres humanos que se están formando se encaminen a ser miembros activos, críticos, agentes de cambio de una sociedad, por tal motivo se hace necesario repensar al docente para que se forme con las competencias adecuadas para el desarrollo del mundo actual; en otras palabras, que el ser docente médico ejerza su profesión con idoneidad, tomando en cuenta aspectos sociohumanísticos del ser y el convivir para fundamentar docencia axiológica.

 

Perspectiva ontológica

Según el diccionario de la Lengua Española (2024) la ontología es la parte de la metafísica que trata del ser en general y de sus propiedades trascendentales, es decir, una rama de la filosofía que estudia el ser, su sentido, naturaleza y organización en la realidad. El proceso de educar es un acontecimiento social, la realidad no está dada, se va construyendo progresivamente, es versionada por los actores sociales, es subjetiva, múltiple, relativa, emerge de las interacciones sociales. Los actores sociales expresan lo que significa para ellos la formación docente del médico como facilitador del proceso de enseñanza.

En ese sentido, la ontología busca la clasificación y estructuración de las entidades de la realidad, en este caso del ser docente médico, estableciendo un sistema de categorías que permiten darle identidad desde la perspectiva educativa como algo que existe, está ahí. Las propiedades y características del docente médico desde lo ontológico atienden a los aspectos siguientes:

-Categorización del ser: Se trata de establecer un sistema de categorías para la organización de los entes, a razón de ser médicos del universo, a fin de poder caracterizarlos.

-Universalidad: La naturaleza fundamental del ser en su totalidad busca entender la naturaleza del mismo como conclusiones universales, aplicables a cualquier dominio de la realidad.

-Jerarquía: La ontología se caracterizan por organizar sus categorías en una estructura de jerárquica, esto implica que las mismas contienen subcategorías más específicas. 

-Relaciones entre entidades: la ontología está relacionada con la existencia de las entidades y como estas se relacionan entre sí, es decir, los parecidos entre las subcategorías permiten su agrupación para dar origen a categorías.

-Definición de propiedades: Se encarga de describir las características esenciales de las entidades de cada categoría, cuestión que permiten darles un sentido y significado.

En consecuencia, para el caso del ser docente médico, la ontología ayuda a comprender la estructura esencial de su realidad al clasificar sus componentes y describir como se relacionan sus diferentes subcategorías y categorías, proporcionan un conjunto de significados para organizar su conocimiento.

 

La enseñanza

La enseñanza es un proceso integral y activo que permite el aprendizaje de conocimientos en las instituciones académicas de nivel superior en función del contexto social, permitiendo la formación de ciudadanos integrales, que alcanzan un nivel elevado de conocimientos en un periodo determinado. La enseñanza médica en el presente siglo representa un desafío, a un proceso que por décadas se ha considerado de corte tradicional y asociada a la psicología conductista. Correa y Pérez (2022) consideran que el proceso de enseñanza se soporta en modelos pedagógicos, cuya base fundamental es una planificación estructurada que se utiliza para configurar métodos, técnicas y estrategias que permitan a los estudiantes el logro de aprendizajes específicos.

A pesar de lo indicado, en el transcurso de la vida se aprenden significados que no dependen de estrategias específicas, es decir, informalmente alguien nos enseña algo sin requerir de métodos académicos específicos, razón por la cual se puede afirmar que no existe un modelo de enseñanza único aplicable a todos los tipos y estilos de aprendizaje ya que el mismo es el resultado de una actividad inherente a cada sujeto. En ese sentido puede afirmarse que la enseñanza como transmisión informal de conocimientos, se basa en un sistema de percepción que desarrolla el individuo en su quehacer diario, de manera transdisciplinar e interpersonal.

En el plano educativo, Gómez (et al, 2021) indican que el docente debe tener un dominio bastante aceptable de la disciplina que enseña, un conocimiento pedagógico general y específico, además ubicarse en el contexto en el cual se desempeña. Estos autores hacen hincapié en el proceso de enseñanza fundamentado en la solución de problemas, sosteniendo que la enseñanza y el aprendizaje tienen que ser reflexivos, relativos al contexto, inagotablemente modificables y la formación académica debe ser valorada de forma cualitativa o cuantitativa.

Con el pasar del tiempo han surgido cantidad de perspectivas sobre la enseñanza, concepciones novedosas afirmando que quienes quieren enseñar deben ser formados para que sean capaces de hacerlo adecuadamente, además utilizar recursos y estrategias para la transformación creativa de ese proceso educativo, de allí que la gran mayoría de las teorías relacionadas con el proceso de enseñar algo, se vinculan a un amplio abanico de posibilidades sobre una nueva manera de enseñar. En el sentido de lo indicado, Moscoso y Hernández (2015) indican que las instituciones de educación universitaria no están liberadas de los cambios y transformaciones que condicionan los procesos de enseñanza, y que afectan a cada educador que hace vida en estos escenarios educativos para dar respuestas a las demandas y retos del mundo didáctico moderno, de allí que hablan de implantar procesos y estrategias pedagógicas que tienen como propósito ofrecer una práctica de formación profesional completa. Entre las características generales que se le otorgan a la enseñanza Gómez, Geremich y De Franco (2022) se indican las siguientes:

-Intencionalidad: hace referencia a que la enseñanza siempre tiene un propósito trasparente, siendo una acción planificada y deliberada para lograr los cambios que se espera en el aprendizaje del educando.

-Contextualidad: el proceso de enseñanza se ejecuta dentro de un contexto cultural, social e histórico, que influye en los métodos, estrategias, contenidos y las expectativas del educador y del educando. 

-Relacionalidad: la enseñanza es un acto de interacción interpersonal, es decir, un diálogo y una relación entre el docente y el estudiante, lo que influye de manera directa en el éxito del proceso.

-Valoración: una parte fundamental de la enseñanza es la valoración, cuestión que permite monitorear el progreso del estudiante e identificar sus debilidades y fortalezas, cuestión que permite ajustar las estrategias y métodos para asegurar el alcance de los objetivos.

-Guía: uno de los roles que se le otorga al enseñante es de orientador, facilitando la exploración y descubrimiento del conocimiento.

-Planificación: la enseñanza efectiva requiere de una planificación adecuada, cuestión que incluye definir los objetivos, seleccionar los contenidos, elegir los métodos, estrategias y actividades que sean apropiadas al nivel e intereses de los estudiantes.

 -Adaptabilidad: un docente preparado debe ser capaz de adecuar los métodos y estrategias de enseñanza a las necesidades e intereses individuales de las diferentes formas de aprendizaje del educando, puesto que la flexibilidad es clave para dar respuesta a los retos de la educación actual.

-Comunicación: la enseñanza se fundamenta actualmente en una comunicación clara, abierta e interpersonal, cuestión que implica la capacidad del educador para explicar los contenidos, escuchar a los estudiantes, comprender sus preguntas y reflexiones, así como motivarlos a participar.

Posiblemente, estas características que se encuentran actualmente dentro de la educación universitaria, pueden significar cambios sustanciales en la gestión del conocimiento para obtener el flujo y manejo de la información relacionada con el desarrollo y la renovación académica, administrativa y social de la enseñanza, la cual confronta desafíos que requieren la revisión de la formación docente en cuestiones relacionadas con el dominio de la especialidad, la formación pedagógica y el potencial didáctico desarrollado progresivamente para realizar la labor educativa.

 

Perspectiva metodológica

     Para el estudio del ser docente médico desde una perspectiva ontológica en la enseñanza, se recurre al método hermenéutico interpretativo desde la perspectiva de Gadamer (1999), el cual se enfoca en una comprensión del texto, teorías o discursos, considerando que la interpretación está influida por el contexto cultural y los prejuicios del intérprete, en este caso de la investigadora. Para este caso se toman como textos centrales los escritos de Lugo (2021) y Lifshitz (2024), al considerarse que estos autores  tocan en profundidad lo referido a la ética, la enseñanza y la experiencia en la docencia  médica, de los cuales, siguiendo a Martínez (2007), se realiza la identificación de las unidades de significado contenidas en el texto, para a partir de allí identificar las subcategorías que serán interpretadas a través del diálogo reflexivo con el objetivo de alcanzar una comprensión holística y profunda del significado del fenómeno estudiado. Gadamer (1999) señaló que la comprensión es un proceso activo y dialógico condicionado por la cultura del intérprete, donde el sentido y la experiencia son cruciales, cuestión que ocurre en la docencia médica.  

 

Análisis de resultados

A continuación, se presentan las narrativas que dan el insumo para realizar los análisis de resultados, el cual se estructura por los párrafos emitidos de los informantes ensayistas Lugo (2021) y Lifshitz (2024), con ellos se procede a su interpretación. El cuadro 1 muestra las ideas expresadas por Lugo (2021) sobre los puntos necesarios para crear un método relacionado con la enseñanza de adultos y las subcategorías extraídas a partir de las mismas.

 

Cuadro 1. Puntos para crear un método para la enseñanza de adultos.

Informante Lugo

Subcategorías

La andragogía es un método emergente para la enseñanza y el aprendizaje de los adultos, y propone que los profesores de adultos consideren algunos puntos, tales como crear un clima cooperativo de aprendizaje, instrumentar los mecanismos para una planificación mutua, es decir, entre profesores y alumnos; hacer un diagnóstico de las necesidades e intereses de los aprendices adultos; establecer objetivos educativos basados en esas necesidades e intereses; diseñar actividades secuenciales para alcanzar los aprendizajes deseados; ejecutar este diseño seleccionando materiales, métodos y recursos; y evaluar la calidad de las experiencias de aprendizaje al mismo tiempo que se diagnostican necesidades para un futuro aprendizaje.

Clima cooperativo de aprendizaje.

Planificación mutua.

Diagnosticar necesidades e intereses.

Diseñar actividades secuenciales.

Seleccionar métodos y recursos.

Evaluar la calidad de las experiencias de aprendizaje.

Diagnosticar las necesidades del futuro aprendizaje.

 

Fuente: Lugo (2021).

 

Un ser docente médico desde una perspectiva ontológica se puede describir por su capacidad para desarrollar un clima cooperativo de aprendizaje, donde se promueva la colaboración y participación activa, enfoque que implica una planificación mutua con los educandos, partiendo de diagnosticar sus necesidades e intereses, para posteriormente diseñar actividades secuenciales, que sean realmente significativas. La elección cuidadosa de métodos y recursos es vital para adecuar la enseñanza a la diversidad del aula. En definitiva, un docente ontológico valora permanentemente la calidad de las experiencias de aprendizaje para mejorar la práctica, y diagnosticar las necesidades del futuro aprendizaje de los educandos.

El cuadro 2 muestra las ideas expresadas por Lugo (2021) sobre los puntos necesarios relacionados con el respeto y estímulo de parte de los docentes y las subcategorías extraídas a partir de las mismas.

 

Cuadro 2. Respeto y estímulo de parte de los docentes.

Informante Lugo

Subcategorías

Los alumnos necesitan respeto y estímulo de parte de sus docentes; así como reflexionar, involucrarse y participar activamente, algo que se consigue mediante una educación basada en actividades y no con el clásico currículum centrado en el docente, pues se aprende más de la experiencia guiada que de la instrucción autoritaria Aprender implica transferir elementos de la memoria fugaz a la memoria de largo plazo, por eso el aprendizaje es más efectivo cuando es un proceso activo.

Estimular a los estudiantes a reflexionar, involucrarse y participar.

Educación basada en actividades.

Experiencia guiada.

Aprendizaje como proceso activo.

Fuente: Lugo (2021).

El ser docente médico concibe la enseñanza como un proceso donde el aprendizaje es activo, siendo su rol de un orientador que conduce a los estudiantes a través de una experiencia guiada, enfocándose en estimular a los estudiantes a reflexionar, involucrarse y participar en sus acciones educativas, además de involucrarse y participar de forma activa en formación. Este enfoque se plasma en una educación basada en actividades académicas, donde el estudiante es un constructor de su propio conocimiento.

El cuadro 3 muestra las ideas expresadas por Lugo (2021) sobre los puntos necesarios relacionados con el aprendizaje significativo utilizado por los docentes y las subcategorías extraídas a partir de las mismas.

 

Cuadro 3. El aprendizaje significativo.

Informante Lugo

Subcategorías

Un aprendizaje significativo persigue un fin diferente, y para muchos el verdadero aprendizaje. Aquel que se involucra en su aprendizaje y obtiene un conocimiento significativo, cambia verdaderamente y deja de ser la persona que era, por que sufre un cambio de fondo, este cambio por supuesto es de mayor permanencia, ya que se vincula con aspectos afectivos en torno al objeto de aprendizaje. Un aprendizaje tiene más probabilidades de ser significativo si es autoiniciado, por lo que muchas veces la habilidad del profesor se centra en su capacidad de inducir iniciativas en los alumnos.

Aprendizaje significativo.

Verdadero aprendizaje.

Conocimiento significativo.

Cambio verdadero del estudiante.

Vincular aspectos afectivos.

Aprendizaje autoiniciado.

Inducir iniciativas en los alumnos.

Fuente: Lugo (2021).

 

El ser docente médico desde una perspectiva ontológica concibe la enseñanza como un proceso de transformación profunda, cuyo propósito es alcanzar un aprendizaje significativo, capaz de provocar un verdadero cambio en el estudiante, para lo cual el educador se enfoca en que el educando construya un conocimiento significativo, donde sea capaz de establecer una conexión entre los nuevos conceptos con lo ya conocidos. Este proceso se enriquece al vincular aspectos afectivos con los contenidos, lo que despierta en los estudiantes un aprendizaje autoiniciado, donde la labor del docente se enfoca en inducir iniciativas en los alumnos, convirtiéndolos en intérpretes activos de su desarrollo profesional y personal. 

El cuadro 4 muestra las ideas expresadas por Lifshitz (2024) sobre los puntos relacionados con el reconocimiento de la ignorancia por parte de los docentes y las subcategorías extraídas a partir de las mismas.

 

Cuadro 4. Reconocer la ignorancia.

Informante Lifshitz

Subcategorías

Admitir la propia ignorancia es el primer paso para superarla, pero el profesor muchas veces teme ponerla en evidencia ante sus alumnos porque pierde autoridad y ésta es muy ponderada en la relación docente-alumno. La lección de reconocer los propios límites, no sólo no desprestigio al educador, sino que transmite al alumno el valor de la honestidad intelectual, tan fundamental en el ejercicio profesional. Varios de los principios que postula la moderna bioética a propósito de la relación médico-paciente tienen una aplicación en la relación maestro-alumno, por ejemplo, el de respeto a la autonomía, el de

beneficencia, no maleficiencia y justicia.

Admitir la ignorancia.

Reconocer los límites personales.

Trasmitir la honestidad intelectual.

Practicar la bioética.

Respeto a la autonomía.

Fuente: Lifshitz (2024).

 

Un ser docente médico desde lo ontológico se define por su profundo compromiso con la honestidad intelectual y la ética profesional, razones por las cuales no teme en admitir la ignorancia cuando el conocimiento que posee es insuficiente, siendo capaz de reconocer los límites personales en su propia experiencia y capacidad. Al ser capaz de trasmitir la honestidad intelectual, el educador modela un comportamiento vital a sus estudiantes, estando su práctica de la enseñanza intrínsecamente relacionada a la bioética, promoviendo el respeto a la autonomía del educando. De esta forma imparte los conocimientos clínicos y forma profesionales íntegros y éticos profundamente respetuosos de la dignidad humana.

El cuadro 5 muestra las ideas expresadas por Lifshitz (2024) sobre los puntos necesarios relacionados con el respeto a la libertad por parte de los docentes y las subcategorías extraídas a partir de las mismas.

 

 

 

 

 

Cuadro 5. Respeto a la libertad académica.

Informante Lifshitz

Subcategorías

El respeto a la autonomía implica conceder al estudiante la oportunidad de participar en las decisiones que le conciernen con base en sus propios intereses y proyectos, y la capacidad de respetar la individualidad de los alumnos, sus estilos cognoscitivos y sus limitaciones personales. La educación grupal tiende a soslayar las diferencias individuales pues se centra en las semejanzas; el profesor tiende a pensar en alumnos promedio si no es que a privilegiar a los brillantes.

Respeto a la autonomía.

Dar oportunidad al estudiante de decidir.

Respetar la capacidad de los estudiantes.

Considerar los estilos cognitivos del estudiante.

Privilegiar todo el grupo.

Fuente: Lifshitz (2024).

 

El ser docente médico se define por un profundo respeto a la autonomía del estudiante, siendo su rol dar oportunidad al educando de decidir sobre su proceso de aprendizaje, cuestión que implica respetar la capacidad de los alumnos de ser protagonistas de su formación. Este enfoque es capaz de considerar los estilos cognitivos del estudiante y adaptar las estrategias de enseñanza para que cada uno sea capaz de alcanzar su máximo rendimiento, considerando que el respeto a lo individual no excluye la responsabilidad colectiva, puesto que el educador busca privilegiar a todo del grupo, fomentando un ambiente donde los individual contribuye con lo grupal y el aprendizaje de todos.

El cuadro 6 muestra las ideas expresadas por Lifshitz (2024) sobre los puntos necesarios relacionados con las cualidades del ejercicio de la docencia por parte de los educadores y las subcategorías extraídas a partir de las mismas.

 

Cuadro 6. Cualidades del ejercicio de la docencia

Informante Lifshitz

Subcategorías

El ejercicio de la docencia supone una plena comprensión y aceptación de las responsabilidades que implica, al margen de reglamentaciones o normas explícitas. El compromiso es consigo mismo pues la ética está inscrita más en el ejercicio de la libertad que en el del control. Trascender educativamente implica propiciar el desarrollo pleno de las potencialidades del educando, respetar su identidad y su individualidad, orientar sus tendencias, retroinformar sus avances, estimular sus iniciativas y favorecer sus meditaciones, de ninguna manera imponer ideas, transmitir conocimientos, provocar la emulación o exigir sometimiento. La enseñanza de la medicina exige, además, cualidades que distinguen al médico, tales como el profesionalismo, la solidaridad, benevolencia, equidad y entrega, virtudes que apoyan tanto el acto médico como el

educativo.

Comprensión de las responsabilidades.

Ejercicio de la libertad.

Desarrollo pleno del educando.

Respetar la identidad.

Orientar las tendencias.

Retroalimentar los avances.

Estimular las iniciativas.

Favorecer las meditaciones.

Practicar la solidaridad.

Ser benevolente.

 

Fuente: Lifshitz (2024).

 

Un ser médico docente desde una perspectiva ontológica asume la comprensión de las responsabilidades asociadas a su rol, ejerciendo su libertad para fomentar el desarrollo pleno del educando. Este educador se compromete a respetar la identidad de cada estudiante, mientras orienta sus tendencias de enseñanza de manera constructiva.  A través de una retroalimentación constante sobre los avances y un estímulo permanente a las iniciativas, el docente cultiva un ambiente que favorezca las meditaciones y la reflexión profunda, este sujeto se diferencia por practicar la solidaridad y ser benevolente, construyendo una relación de confianza que es vital para el aprendizaje auténtico.

 

Principios básicos que orientan el ser docente médico desde lo ontológico

Sobre la base de las interpretaciones realizadas a las subcategorías develadas se enuncian seguidamente algunos principios básicos que orientan el ser docente médico desde una visión ontológica sobre cuatro perspectivas: Pedagógica guiada, sociocognitiva, interpersonal y ontológica.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Cuadro 7. Perspectivas del ser docente médico en la enseñanza

Perspectiva pedagógica guiada

Perspectiva sociocognitiva

Perspectiva interpersonal

Perspectiva ontológica

Planificación mutua.

Diagnosticar necesidades e intereses.

Diseñar actividades secuenciales.

Seleccionar métodos y recursos.

Evaluar la calidad de las experiencias de aprendizaje.

Diagnosticar las necesidades del futuro aprendizaje.

Retroalimentar los avances.

Estimular las iniciativas.

Clima cooperativo de aprendizaje.

Estimular a los estudiantes a reflexionar, involucrarse y participar.

Vincular aspectos afectivos.

Aprendizaje autoiniciado.

Inducir iniciativas en los alumnos.

Trasmitir la honestidad intelectual.

Respeto a la autonomía.

Respetar la capacidad de los estudiantes.

Considerar los estilos cognitivos del estudiante.

 

Experiencia guiada.

Aprendizaje como proceso activo.

Aprendizaje significativo.

Conocimiento significativo.

Reconocer los límites personales.

Privilegiar todo el grupo.

Comprensión de las responsabilidades.

Orientar las tendencias.

Practicar la solidaridad.

Admitir la ignorancia.

Practicar la bioética.

Dar oportunidad al estudiante de decidir.

Ejercicio de la libertad.

Desarrollo pleno del educando.

Respetar la identidad.

Favorecer las meditaciones.

Ser benevolente.

Fuente: Elaboración propia.


Conclusiones

Dentro de las reflexiones conclusivas de este escrito que enfatiza la temática sobre el ser docente médico desde una perspectiva ontológica en la enseñanza, se tienen las siguientes:

Ser docente médico implica un gran compromiso puesto que estos formadores no son generalmente educadores de carrera y en casi todos los casos, ellos se forman a través de la práctica y de cursos de formación docente, desde una instancia niveladora. La esencia, transdisciplinar e interdisciplinar en la formación médica, complican el rol y la misión que cumplen, más aún, cuando se asume desde la universidad que deben también desempeñar competencias de educador de educadores, en sus laborares habituales de investigación y en los procesos de reproducción del conocimiento, que los vinculan con la universidad como expresión institucional de la educación formal en las ciencias de la salud y del compartir de saberes.

Ante esta realidad, las orientaciones básicas relacionadas con el ser docente médico de los sistemas académicos de enseñanza constituyen un factor determinante visualizar una perspectiva ontológica en las ciencias médicas, siendo este un tema esencialmente complejo donde actúan múltiples visiones teóricas acerca de las orientaciones sobre los procesos de enseñanza que involucra a distintos profesionales médicos, así como los principios ontológicos y contenidos básicos que podrían ser incorporados como temas emergentes que tienen que ver con la finalidad, regulación, planificación y la gestión médica educativa.

La existencia de una realidad docente desde hace muchos años en relación a la enseñanza en Ciencias de la Salud, además de las complejidades de los enfoques y orientaciones muestran intereses y posicionamientos distintos, por lo cual es necesario considerar la complejidad particular de los procesos de enseñanza, sus distintas teorías, las diversas dimensiones de la construcción curricular, los nuevos métodos de aprendizaje y enseñanza, razón por la cual, como investigadora, debe prestarse atención a los diferentes cambios paradigmáticos que envuelven a la ontología del ser docente médico.

La formación del docente médico constituye un proceso de gran importancia que contribuye a la transformación cultural, social y académica de las instituciones universitarias, lo cual conlleva a la formación de profesionales médicos integrales, que proporcionarán respuesta a las necesidades planteadas en el entorno universitario educativo y a los contextos en los cuales se desempeñarán los médicos del futuro.

En el transcurso de este escrito pude visualizar que cada docente médico tiene una visión distinta hacia los tópicos emergentes que se tratan como son: formación docente, métodos y recursos didácticos, diversidad de estrategias, formación pedagógica, interacción facilitador con el participante, médico facilitador, practicar la bioética, recursos de aprendizaje, entre otros, que conlleva a un aprendizaje personal y profesional al lograr las competencias para el ejercicio de la docencia, además se concientizan en que toda actividad docente debe contar con empatía, humildad, apertura y especialmente autoaprendizaje sobre la experiencia vivencial que les permite retroalimentar y enriquecer el proceso de enseñanza.

 


 

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