en
la Avenida Morichal, Curagua, Puerto Ordaz
Distribution
of the African Giant Snail (Achatina fulica)
on Morichal Avenue, Curagua, Puerto Ordaz
Shaula
Martínez
Universidad Nacional
Experimental de Guayana
Ciudad Guayana,
Venezuela
Correo:
shau1107mr@gmail.com
Orcid: https://orcid.org/0009-0001-4761-9383
Carol C. Valeri Q.
Universidad Nacional Experimental de Guayana
Ciudad Guayana, Venezuela
Correo: carolvaleride@gmail.com
Orcid: https://orcid.org/0009-0003-9120-362X 
Resumen
El caracol gigante africano (Achatina fulica) es
una especie exótica invasora que representa una amenaza ambiental, económica y
sanitaria. En Venezuela, esta especie se encuentra en gran parte del territorio
nacional, como es el caso de la Avenida Morichal en Curagua, Puerto Ordaz,
estado Bolívar, donde se ha observado en zonas húmedas con vegetación abundante
de islas y jardines, mostrando gran actividad nocturna. El objetivo de la
presente investigación fue determinar la distribución, condiciones ambientales
y medidas de control del caracol gigante africano en la avenida. La metodología
utilizada incluyó la elaboración de mapas de distribución y de calor para
identificar las áreas con mayor abundancia de la especie y el desarrollo de una
encuesta para investigar sobre los conocimientos de los habitantes respecto a
la especie exótica invasora, así como identificar los métodos de control que
emplean y los que resultan más efectivos (la sal y la cal principalmente) para
disminuir las poblaciones de dicha plaga. Como resultado, se contabilizaron 181
individuos de la especie mediante la observación directa, destacándose una
mayor abundancia en el tramo final de la avenida, producto de una mayor
cantidad de zonas con vegetación y humedad.
Abstract
The african giant snail (Achatina fulica) is an invasive exotic species
that represents environmental, economic, and health threats. In Venezuela, this
species has been found across much of the national territory, including Morichal Avenue in Curagua,
Puerto Ordaz, Bolívar state. It has been observed in
humid areas with abundant vegetation, such as islands and gardens, showing
significant nocturnal activity. The objective of this study was to determine
the distribution, environmental conditions, and control measures for the african giant snail in the avenue. The methodology involved
creating distribution and heat maps to identify
Keywords: Giant African snail, invasive exotic species, control measures, Avenida Morichal.
Introducción
El caracol gigante
africano (Achatina fulica) es
una especie exótica invasora originaria de África que se ha dispersado a nivel
mundial, estableciéndose y proliferando rápidamente en las zonas tropicales y
subtropicales del planeta. La presencia de esta especie en las zonas donde ha
sido introducida conlleva consecuencias en el ámbito ambiental (debido al
desplazamiento e incluso extinción de especies nativas), económico (daños a
cultivos y, por lo tanto, pérdidas económicas) y sanitario (por su singularidad
como portador de parásitos que afectan gravemente la salud humana).
En el continente
americano, el caracol gigante africano se encuentra ampliamente distribuido,
como es el caso de Venezuela, donde se ha dispersado rápidamente por el
territorio nacional. El estado Bolívar no es una excepción a dicho patrón,
debido a que, en zonas urbanas como Ciudad Guayana, se evidencia la presencia
de la especie. La presente investigación de campo tiene como área de estudio la
Avenida Morichal en la urbanización Curagua, Puerto Ordaz-estado Bolívar, con
el objetivo de identificar y determinar la presencia y distribución del caracol
gigante africano en dicha avenida, así como las condiciones ambientales que
favorecen su establecimiento en la zona y los métodos de control que emplean
los habitantes de la Avenida Morichal en relación a esta especie.
El caracol gigante
africano se encuentra considerado entre las 100 especies exóticas invasoras más
dañinas del mundo según el listado de la Unión Internacional para la
Conservación de la Naturaleza (UICN) (Lowe et al., 2004). Este molusco originario de África ha
logrado establecerse con facilidad en las zonas tropicales y subtropicales del
planeta, aunque se encuentra ampliamente distribuido en América, Europa, Asia y
Oceanía. En el continente americano, esta especie está presente especialmente
en Argentina, Colombia, Brasil, Ecuador, Venezuela, Bolivia, Paraguay, Perú y
Chile (Montejo, 2023).
En Venezuela, la plaga ha
estado presente desde 1997, cuando se observó por primera vez en Caracas
(Martínez-Escarbassiere et al., 2008). Antiguamente,
la presencia del caracol gigante africano en el país se registraba en los
estados Aragua, Carabobo, Anzoátegui, Monagas, Lara, Portuguesa, Sucre, Delta
Amacuro, Distrito Capital y Miranda. No obstante, en 2012, Reyes y Díaz
observaron individuos de esta especie en estados donde antes no se encontraba,
como Bolívar, Falcón, Trujillo, Zulia, Cojedes, Guárico, Mérida y Apure (Reyes
y Díaz, 2012). En el estado Zulia, la presencia del caracol gigante africano ha
afectado los cultivos de maíz, caña de azúcar y arroz en la zona del lago de
Maracaibo (Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo [MINEC], s.f.).
A nivel local, el caracol
gigante africano se encuentra presente en algunas zonas de Ciudad Guayana, como
es el caso de la Avenida Morichal de la urbanización Curagua, municipio Caroní,
estado Bolívar. La presencia de la especie en esta avenida puede conllevar a
posibles problemas de salud en los habitantes, debido a su papel como portador
de parásitos causantes de distintas enfermedades que afectan tanto a humanos
como a otras especies animales. La necesidad de alimentarse lleva a este
molusco a buscar zonas de vegetación, invadiendo los jardines de los hogares
(ingresando por debajo de las puertas principales o trepando las paredes) y las
islas de seguridad peatonal de la avenida, debido a que se alimenta de una
amplia variedad de plantas. Además, estas zonas de vegetación brindan
condiciones favorables para su reproducción y protección. Ante esta situación,
se considera importante conocer la distribución, condiciones ambientales y las
medidas de control de la especie que llevan a cabo los habitantes.
Algunas
consideraciones teóricas
Las Especies Exóticas
Invasoras (EEI) son reconocidas como especies dañinas y perjudiciales para los
entornos donde son introducidas, posicionándose como la segunda causa de la extinción
de especies a nivel mundial (detrás de la pérdida del hábitat). Las EEI se
definen como aquellas especies que son introducidas a un nuevo entorno donde,
por lo general, se dispersan y reproducen rápidamente, presentándose como una
amenaza tanto para otras especies como para los intereses del ser humano (como
los cultivos, por ejemplo). Estas especies al llegar a un nuevo entorno
(probablemente muy lejano de su lugar de origen) pueden no conseguir depredadores
o enemigos naturales, por lo tanto, proliferan, conllevando al desplazamiento
de las especies nativas por su gran capacidad de reproducción y su eficacia
para adquirir los recursos. Por el contrario, en algunos casos pueden encontrar
nuevos depredadores de los cuales no logran defenderse, lo que impide su
proliferación. Cabe mencionar que las EEI son introducidas a nuevos territorios
de forma intencional (por coleccionismo o consumo) o de forma involuntaria, es
decir, a través de su transporte en maquinarias y mercancías donde no se
detecta su presencia (Armiñana García et al., 2020).
Caracol
gigante africano (CGA)
El caracol gigante
africano es una especie exótica invasora (EEI) originaria de África que se ha
dispersado por todo el planeta, especialmente en las zonas tropicales y
subtropicales. Este molusco se ha establecido con rapidez en los entornos en
que ha sido introducido, considerándose una de las especies más perjudiciales y
dañinas debido a su dieta polífaga, su alta adaptabilidad a las condiciones
ambientales de nuevos entornos y su gran capacidad de reproducción. Por ello,
puede llegar a desplazar a especies nativas con las que compite por recursos,
además de presentarse como portador de nematodos causantes de enfermedades
tanto en otros animales como en seres humanos (Lugones Botell
et al., 2016). De acuerdo con el Organismo Internacional Regional de Sanidad
Agropecuaria (OIRSA, 2020), la clasificación taxonómica del caracol gigante
africano (Achatina fulica),
actualmente incluido en el subgénero Lissachatina, es
la siguiente:
Dominio: Eukaryota
Reino: Animalia
Phylum:
Mollusca
Clase: Gastropoda
Subclase: Pulmonata
Orden: Stylommatophora
Suborden: Sigmurethra
Superfamilia: Achatinoidea
Familia: Achatinidae
Género: Achatina
Especie: Achatina fulica Bowdich, 1822.
Características
morfológicas, hábitos y biología del caracol gigante africano
El caracol gigante
africano es un caracol terrestre formado por dos partes: una concha y el cuerpo.
La concha es cónica, en espiral, más larga que ancha, con 7 o 9 espirales
cuando el caracol se ha desarrollado completamente, midiendo entre 5 y 10 cm en
promedio, aunque puede llegar a crecer hasta 30 cm en algunos adultos (OIRSA,
2020).
En cuanto al cuerpo del
caracol, este se conforma por la cabeza, el pie (por donde segregan una sustancia
mucosa) y la masa visceral. En la cabeza se encuentran cuatro tentáculos
retráctiles, ubicándose los ojos en los extremos de los dos tentáculos más
largos. En cuanto al pie, este cuenta con gran cantidad de fibras lisas dispuestas
en distintas direcciones permitiendo su transportarse, especialmente en terrenos
accidentados e irregulares (Liboria et al., 2009).
Respecto a la biología de
la especie, OIRSA (2020) señala que los caracoles gigantes africanos son
hermafroditas, lo que significa que cada individuo posee órganos reproductivos
tanto masculinos como femeninos. Sin embargo, requieren de la cópula entre dos
individuos para lograr reproducirse. Aproximadamente a los seis meses de edad,
los caracoles pueden comenzar a poner huevos. El cortejo ocurre principalmente
durante la noche, momento en que se produce la fecundación. Los huevos son
depositados en masa (entre 100 y 500 huevos en promedio) entre 8 y 20 días
después del apareamiento, ubicando los nidos entre rocas y en el suelo. La
incubación dura entre 7 y 12 días y la eclosión tiende a ocurrir en períodos
lluviosos o durante la noche. Es importante destacar que esta especie tiene una
esperanza de vida de 5 a 6 años, aunque pueden llegar a vivir hasta 9 años.
Además de su alta
capacidad reproductiva, los caracoles gigantes africanos poseen una
característica de gran relevancia: su dieta polífaga, que incluye más de 500
especies de plantas, algas, hongos, materia vegetal y animal en descomposición
y carroña. En algunos casos, pueden consumir huesos, paredes y rocas calizas
cuando necesitan calcio.
Asimismo, OIRSA (2020)
indica que es una especie mayormente nocturna, con preferencia por lugares
húmedos y de sombra, manteniéndose activa dentro de un rango de temperaturas
que oscila entre los 9°C y los 29°C, logrando sobrevivir temperaturas de 30°C
mediante la estivación (estado de latencia o letargo) y temperaturas de 2°C
gracias a la hibernación. El caracol gigante africano es una especie solitaria
que puede recorrer grandes distancias en busca de comida, pareja y para escapar
de sus depredadores (llegando a enterrarse en el suelo para protegerse). Entre
sus depredadores se encuentran especies como el caracol lobo (Euglandina rosea), la hormiga Solenopsis geminata y la jaiba Gecarcoidea natalis.
Procedencia
del caracol gigante africano (Achatina fulica)
El territorio de origen
del caracol gigante africano corresponde a los territorios de Tanzania, Kenia,
Mozambique, Madagascar y demás países de África oriental. Sin embargo, esta
especie por motivos intencionales e involuntarios se ha introducido y establecido
en las zonas tropicales y subtropicales del planeta (Armiñana García et al.,
2020).
Impactos
agrícolas, ambientales y sanitarios del caracol gigante africano
Según Lugones Botell et al. (2016), los caracoles gigantes africanos
generan impactos a nivel agrícola, ambiental y sanitario. En el ámbito agrícola,
debido a su dieta polífaga, se presentan como una plaga para los cultivos. Al
no tener preferencia en un cultivo en particular, se alimentan de una amplia
variedad de los mismos (lo que provoca grandes pérdidas económicas). A nivel
mundial es reconocido por devastar plantaciones de maní, café, cítricos,
plátano, lechuga, acelga, entre otros.
En relación al ámbito
ambiental, la ausencia de depredadores, junto con su alta capacidad de
reproducción y su dieta polífaga, permite que los caracoles gigantes africanos
se establezcan y proliferen rápidamente en los nuevos entornos donde son
introducidos. Por ello, la presencia de la especie representa una amenaza para
las especies nativas, con las cuales compite por recursos.
Además, en el ámbito
sanitario, los caracoles gigantes africanos son portadores del nematodo Angiostrongylus cantonensis,
el cual puede causar meningitis en los seres humanos (inflamación de las
membranas que rodean al cerebro). Estos parásitos pueden adquirirse mediante el
consumo de caracoles mal cocidos o por el contacto con su baba y heces a través
de la nariz, la boca o los ojos.
Métodos
de control y medidas para el manejo del caracol gigante africano
Respecto a los métodos de
control, existen principalmente cinco tipos, encontrándose el control legal,
mecánico, cultural, etológico y químico (Rosales et al., 2023).
-
Control legal: Este método se realiza
principalmente por los organismos encargados a través de instrumentos legales.
Incluye la instalación de puestos de control, revisiones fitosanitarias a
medios de transporte, mercancías, personas y artículos reglamentados, así como
un control de la movilización de plantas y productos vegetales.
-
Control mecánico: Este método consiste en la
recolección manual de neonatos, individuos juveniles, sub-adultos
y adultos tanto de día como de noche (aunque durante la noche la tasa de
recolección es mayor). Se inspeccionan las zonas que pueden servir de refugio,
como acumulaciones de hojas secas, debajo de piedras, debajo de árboles en
descomposición, basura, entre otros. Una de las técnicas consiste en recolectar
a los individuos y depositarlos en un recipiente con sal y agua, lo que provoca
su deshidratación. Asimismo, en caso de encontrar un nido con huevos, se debe
recolectar la máxima cantidad de huevos posibles para aplicar el procedimiento
anteriormente comentado. Si quedan huevos en el nido, es recomendable cubrir el
mismo y sus alrededores con sal y cal, lo cual provocará la deshidratación de
los neonatos al eclosionar.
-
Control
cultural: Implica la eliminación de acumulaciones de basura, remoción de
piedras, remoción de maderas en descomposición, de bloques, de restos de
arbustos y hojas secas, remoción superficial del suelo para eliminar huevos
localizados a profundidades menores de 25 cm y la aplicación de sal y cal.
-
Control etológico: Se basa en la utilización
de trampas en recipientes de plástico con cebos en el centro, colocando sal
alrededor del cebo y aplicando molusquicidas en el
mismo.
-
Control
químico: Es el método más
utilizado a nivel mundial para el control de los caracoles gigantes africanos.
Consiste en la aplicación de molusquicidas que han
demostrado ser eficientes en la deshidratación y reducción de la movilidad de
los individuos.
Para el manejo de los
individuos es indispensable el uso de guantes para evitar el contacto con su
baba, así como la obtención de materiales como sal, cal, barriles, cebos,
recipientes y molusquicidas para realizar los métodos
de control (Rosales et al., 2023). Asimismo, es importante mantener los caminos
y alrededores libres de malezas, evitar el contacto directo con los caracoles,
eliminar restos de hojas secas, maderas, ladrillos y no utilizar a los caracoles
en ritos religiosos ni como mascotas. También pueden excavarse agujeros en el
suelo, aplicando sal común para depositar los caracoles recolectados y,
posteriormente, cubrirlos con más tierra y sal (Armiñana García et al., 2020).
Marco legal
En Venezuela la principal
ley referida al control y conservación de la diversidad biológica de los
ecosistemas es la Ley de Gestión de la Diversidad Biológica, Gaceta Oficial N°
39.070, 1 de diciembre de 2008. Esta ley tiene como objetivo establecer las
disposiciones para la gestión de la diversidad biológica con la finalidad de
conservarla en todo el territorio nacional para alcanzar un mayor bienestar
colectivo.
Ley de Gestión de la Diversidad Biológica.
Artículo 81. La Autoridad Nacional
Ambiental publicará una lista oficial de especies exóticas invasoras o
potencialmente invasoras, que servirá como instrumento de referencia con
carácter vinculante para la prohibición de la importación e introducción de
estas especies, la cual será actualizada periódicamente.
Artículo 124. Quienes introduzcan, trasloquen o manejen especies exóticas o sus propágulos, en
violación a las condiciones establecidas en el acto autorizatorio,
las mantengan en condiciones de seguridad inadecuada o posibiliten su escape o
dispersión, serán sancionados con multa de mil (1.000 U.T.) a cinco mil (5.000
U.T.) unidades tributarias.
Ambos artículos hacen
referencia a las especies exóticas invasoras (EEI), entre las cuales el caracol
gigante africano (Achatina fulica) se
encuentra considerado.
Materiales y Métodos
Para la realización de la
presente investigación de campo, se requirió la revisión de documentos
existentes relacionados con diversos aspectos del caracol gigante africano (Achatina fulica),
tales como su clasificación taxonómica, ciclo de vida, reproducción, hábitos,
depredadores, condiciones favorables para su reproducción y desarrollo, impactos
a nivel agrícola, sanitario y ambiental, marco legal y los métodos empleados a
nivel mundial para el control de la especie.
La información general
obtenida de fuentes documentales secundarias resultó fundamental para comprender
la forma de vida del caracol gigante africano, sus impactos y las técnicas de
control que se pueden emplear para disminuir las poblaciones de dicha plaga
(como los métodos mecánicos, etológicos y químicos, que son los más eficaces
para el control de la especie).
A raíz de la revisión
documental respectiva, se tuvo conocimiento de los lugares ideales en los que
podían encontrarse individuos de caracoles gigantes africanos, con el fin de
localizarlos rápidamente. Asimismo, se determinaron los factores que pueden
modificarse para evitar su proliferación, como la eliminación de malezas y
zonas que sirvan de refugio.
Además de la revisión
documental, la investigación propone identificar la presencia y distribución
del caracol gigante africano en la Avenida Morichal en Curagua, Puerto Ordaz,
donde se han observado individuos tanto en las islas de seguridad peatonal como
en los jardines de los hogares. Se plantea la elaboración de un mapa mediante
el software QGIS, en el que se identifique la distribución de la especie en la
extensión de la Avenida Morichal, al igual que la realización de una encuesta
para investigar los métodos que realizan los habitantes para el control de la
especie, así como la efectividad de los mismos.
Localización del área de
estudio
El área de estudio donde
se desarrolló la investigación de campo sobre la presencia y distribución del
caracol gigante africano (Achatina fulica) comprende la Avenida Morichal en Curagua,
Puerto Ordaz, municipio Caroní, estado Bolívar, Venezuela (Véase Figura 1). La
imagen satelital adjunta fue obtenida a través de Google Earth,
señalando en color azul la zona que abarca al sector Curagua y destacando en
color rojo la Avenida Morichal.
Figura
1
Localización
del área de estudio: Avenida Morichal en Curagua, Puerto Ordaz.
Nota: Elaboración
propia. Imagen obtenida de Google Earth, 2024.
Para el desarrollo de la
presente investigación, se llevó a cabo la observación directa de los caracoles
gigantes africanos en la Avenida Morichal durante los meses de noviembre,
diciembre (2024) y enero de 2025 (coincidiendo con el final de la época de
lluvias y el inicio de la temporada seca) tanto en las islas de seguridad
peatonal de la avenida como en los jardines externos de los hogares. La
visualización se realizó principalmente durante el atardecer y el anochecer,
aproximadamente entre las 6:00 pm y las 8:00 pm, momento en que los caracoles
gigantes africanos comienzan su actividad, ya que son principalmente animales
nocturnos. Se contabilizaron los individuos observados con ayuda de un cuaderno
de campo, anotando de igual manera las coordenadas geográficas de las zonas
donde se visualizaron (obtenidas a través de la aplicación Handy GPS). Además,
se realizó un registro fotográfico de los individuos observados y los lugares
en que estos se encontraban.
De esta manera, una vez
realizada la observación directa, se desarrolló una encuesta mediante la
plataforma Google Forms, la cual se envió a través de
WhatsApp a contactos que habitan en la avenida. Estos, a su vez, reenviaron
dicha encuesta a sus respectivos vecinos según las zonas. La población total de
habitantes de la Avenida Morichal se estima en 147 personas (se contabilizaron
60 casas, donde 11 se descartaron debido a que se encontraban abandonadas o
vacías, multiplicando las 49 viviendas restantes por 3, el cual es
aproximadamente el promedio de habitantes por casa en la zona). Con ayuda de la
página web QuestionPro, se utilizó la calculadora de
muestras, obteniendo como resultado una muestra de 59 personas para realizar el
cuestionario mixto, con el fin de investigar lo que los habitantes conocen
respecto a los caracoles gigantes africanos, la cantidad de individuos que han
observado y los métodos de control que han utilizado, así como la efectividad
de los mismos.
Procesamiento
y análisis de datos
Una vez obtenidos los
datos resultantes de la encuesta y de la observación directa, se utilizaron
diversas estrategias para el procesamiento y análisis de los mismos. En el caso
de la observación directa, como se mencionó con anterioridad, se utilizó el software
QGIS para la representación de dichos datos mediante mapas, con el objetivo de
observar con facilidad las zonas con mayor número de caracoles gigantes
africanos. De esta manera, se delimitó el área de estudio en QGIS con ayuda de
un polígono, se realizó una capa vectorial de puntos y se establecieron
manualmente la cantidad de individuos (representados por los puntos) en las
zonas observadas (las cuales se identificaron con ayuda de Google Earth mediante las coordenadas geográficas adquiridas en
campo). De esta manera, se obtuvo un mapa de la distribución del caracol
gigante africano en la Avenida Morichal. Aunado a ello, se realizó un mapa de
calor con la capa vectorial de puntos para observar los focos de mayor
concentración de individuos de mejor manera.
En relación a los datos
obtenidos a través de la encuesta, se utilizaron gráficos circulares para
representar las respuestas de las preguntas cerradas (los cuales fueron
generados automáticamente por Google Forms).
Asimismo, se utilizaron gráficos de barra para una pregunta correspondiente a
la cantidad de individuos de la especie que los habitantes habían observado en
la comunidad o en los hogares (debido a que, a pesar de tratarse de una
pregunta abierta, las respuestas se basaron en datos numéricos) y para una
pregunta respectiva a los lugares en que habían observado a los individuos
(opción múltiple). Finalmente, para las respuestas de las preguntas abiertas,
se utilizó la herramienta conocida como nube de palabras, la cual permite
referenciar mediante el tamaño de las palabras u oraciones aquellas que se
repitieron con mayor frecuencia en las respuestas (representándose con un mayor
tamaño).
Resultados
1.
Observación directa: Se contabilizaron alrededor de 181 caracoles gigantes
africanos en la extensión de la Avenida Morichal (de aproximadamente 1.1 km de
longitud). Los individuos fueron representados mediante una capa vectorial de
puntos en el software libre QGIS para obtener un mapa donde se observan las
zonas con mayor cantidad de individuos en la avenida (Véase Figura 2).
Figura 2
Presencia
y distribución del caracol gigante africano en la Avenida Morichal, Curagua.
Nota: Elaboración
propia.
Una vez obtenido el mapa
principal, se realizó un mapa de calor para visualizar las zonas con mayor
número de individuos fácilmente (Véase Figura 3). De esta manera, las zonas con
mayor cantidad de caracoles gigantes africanos avistados, se representan en los
puntos más oscuros. Es importante mencionar que, a los individuos
contabilizados en los meses de noviembre y diciembre 2024, se sumaron aquellos
más pequeños que se fueron observando en el
transcurso de los días, implicando la
reproducción de los caracoles en el área. Cabe destacar que, a pesar de
observar 181 individuos, es muy probable que se encuentre una mayor abundancia
de caracoles gigantes africanos en la zona, debido a que tienden a entrar en
estados de letargo cuando las condiciones no son las óptimas para su
desarrollo, por lo cual, muchos individuos podrían encontrarse refugiados bajo
tierra en dicho estado letárgico.
Figura
3
Mapa
de calor respectivo a los focos de caracoles gigantes africanos encontrados en
el tramo de la Avenida Morichal en Curagua.
Nota:
Elaboración propia.
De esta manera, al
momento de realizar la observación y contabilización de los individuos, se
tomaron en cuenta los aspectos respectivos a la vegetación, la temperatura, las
zonas de refugio presentes en el área y también la presencia de agua. De forma
general, los individuos se observaron en zonas con vegetación densa
(generalmente gramíneas) encontrándose también en estas áreas especies como el
capacho o achira (Canna indica), tuatúa (Jatropha gossypiifolia), ixoras (Ixora sp.), palmas datileras (Phoenix dactylifera) y lirio listado (Crinum asiaticum).
Algunas
de las zonas se evidenciaron con una amplia cobertura de ramas y hojas secas en
la superficie del suelo, siendo lugares que también son preferidos por la
especie. De la misma manera, se observó que las áreas de mayor abundancia de
caracoles gigantes africanos eran áreas húmedas (aunado a la vegetación densa),
siendo los lugares cercanos a desagües muy afectados por la presencia de la
especie, al igual que jardines que son regados diariamente (favoreciendo la
humedad). Asimismo, se observó que la temperatura en la zona durante las noches
varía entre unos 23°C a 25°C, lo cual se encuentra dentro del rango de
temperaturas en el que el caracol gigante africano se desarrolla y desempeña
adecuadamente (entre 9°C y 29°C).
Cabe mencionar
que, en las zonas donde se observaron los caracoles gigantes africanos, no se
encontró gran cantidad de estructuras abandonadas que les sirvieran de refugio.
Se evidenciaron bloques de cemento aislados en algunas zonas con pocos
individuos de la especie sobre estos, ya que mayormente se refugian en la
vegetación densa. Por otra parte, se observaron caracoles gigantes africanos en
bolsas de basura y en heces de animales (de las cuales se alimentan), lo que
refuerza la información sobre su tendencia a establecerse en zonas con
abundante materia orgánica.
Se observó que las
zonas con mayor abundancia de la especie se encuentran en el tramo final de la
Avenida Morichal (sección izquierda de la imagen satelital N° 2 y 3), mientras
que el tramo inicial (sección derecha de las imágenes satelitales anteriormente
mencionadas) presentó un menor número de individuos. Esta diferencia entre ambas
zonas puede deberse a que en el tramo final de la avenida hay un mayor número
de desagües, más vegetación en las islas de seguridad peatonal y jardines más
amplios en los hogares, los cuales tienden a encontrarse húmedos constantemente
debido al riego que realizan los habitantes. En el tramo inicial, la vegetación
en las islas y jardines es menor, y estas se encontraban más secas en relación
al tramo final. No obstante, se observaron alrededor de 11 individuos en el
tramo inicial, lo cual demuestra la presencia de caracoles en la zona.
2.- Encuesta: La
encuesta realizada mediante un cuestionario mixto fue respondida por un total
de 44 personas y constó de 8 preguntas. A través de este instrumento, se
determinó que el 79.5% de los encuestados conoce al caracol gigante africano,
mientras que el 20.5% desconoce la especie. Asimismo, el 56.8% de los
participantes han observado a la especie en los alrededores de las zonas donde
habitan, mientras que el 36.4% no la han observado en la comunidad. Cabe
mencionar que el 6.8% de los encuestados no sabía si en algún momento habían
visto a la especie, quizá debido al desconocimiento de la misma.
En cuanto a los lugares
donde los habitantes han observado a los caracoles gigantes africanos,
principalmente destacaron los jardines y las zonas húmedas (23 y 20 respuestas
respectivamente), seguidas por zonas de vegetación densa, basureros y
estructuras abandonadas.
Por otra parte, se
conoció el promedio de caracoles gigantes africanos que los habitantes han
observado en su comunidad. En este sentido, 15 personas señalaron no haber
observado a la especie en las zonas donde habitan, mientras que las respuestas
restantes variaron entre 3 y 100 individuos visualizados por los participantes
en sus viviendas y alrededores. Dichos resultados permiten
comprender que la abundancia de la especie varía en las zonas de la Avenida
Morichal, coincidiendo con los resultados obtenidos a través de la observación
directa. Aunado a ello, en referencia a los riesgos e impactos ambientales y sanitarios
que genera la presencia del caracol gigante africano en los entornos donde se
establece, los habitantes señalaron su papel como portador de parásitos, su
implicación en la producción de enfermedades, daños a cultivos y jardines, su
impacto como especie invasora y su percepción como especie venenosa (cabe
mencionar que, aunque no son venenosos, portan parásitos que causan graves
enfermedades en los seres humanos).
Asimismo, es
importante mencionar que el 63.6% de los encuestados considera que la presencia
de la especie representa una amenaza para la comunidad, mientras que el 27.3%
no sabía si los caracoles gigantes africanos realmente se consideraban una
amenaza para sí mismos o para la comunidad, y el 9.1% estableció que no los
considera una amenaza.
Finalmente, se conocieron
los métodos de control de los caracoles gigantes africanos que los habitantes
emplean. El 15% de los encuestados indicó que no utilizan ningún método para
controlar a la especie, mientras que, entre las respuestas restantes, se destacó
el uso de la sal y la cal. También se mencionaron, aunque en menor medida,
otros métodos que han sido empleados, como el uso del vinagre, insecticidas, vensolina, cáscaras de huevo molidas, adobo, la realización
de una extracción manual y el acto de aplastar a los individuos para combatir
las poblaciones de caracoles gigantes africanos. De igual manera, se destaca
que los métodos de control considerados con mayor efectividad para los
habitantes son el uso de la sal y la cal principalmente, aunque algunos
encuestados indicaron que otros métodos previamente mencionados también han
resultado útiles. Cabe mencionar que cinco encuestados señalaron que
desconocían cuál de los métodos que habían utilizado era el más efectivo y
otros cuatro encuestados establecieron que ninguno de los métodos que habían
utilizado les resultó efectivo.
Conclusiones
El caracol gigante
africano (Achatina fulica) es
una de las especies exóticas invasoras más dañinas del mundo, con una amplia
distribución global, especialmente en las zonas tropicales y subtropicales. La
presencia de la especie trae consigo problemas tanto sanitarios como económicos
y ambientales, lo cual resalta la importancia de un adecuado control de sus
poblaciones para evitar dichas consecuencias.
En la Avenida Morichal en
Curagua, Puerto Ordaz, se contabilizaron alrededor de 181 individuos mediante
la observación directa. Se destacó que la mayor abundancia se registró en el
tramo final de la avenida (en comparación con el tramo inicial de la misma),
relacionado con la mayor humedad y zonas de vegetación en dicho tramo
(resultante del riego de jardines que realizan los habitantes). Además, se
observó que la especie presenta gran actividad a partir del anochecer, con
temperaturas desde 23°C hasta 25°C durante el período del estudio, las cuales
se encuentran dentro del rango óptimo para el desarrollo de los caracoles
gigantes africanos (entre 9°C y 29°C).
Mediante la encuesta
realizada, se obtuvo información sobre el conocimiento que poseen los
habitantes acerca del caracol gigante africano, junto con datos que refuerzan
lo observado en campo, tales como los lugares donde los habitantes tienden a
observar individuos de la especie (jardines y áreas húmedas principalmente) y
la cantidad de individuos que los habitantes han observado en promedio,
variando entre 3 y más de 100 individuos, lo que evidencia que la abundancia de
los mismos cambia según las zonas de la avenida, tal como lo observado en
campo. Además, se obtuvo información sobre los métodos de control que realizan,
así como los que resultan más efectivos para disminuir las poblaciones de la
especie, destacándose la sal y la cal.
De esta manera, los datos
obtenidos en el desarrollo de la investigación permiten comprender la necesidad
de llevar a cabo un plan de control de la especie en la comunidad. Este plan
debe incluir la eliminación de estructuras y malezas que sirvan de refugio y la
aplicación de un control etológico (trampas con cebos) o mecánico (extracción
manual) de los individuos, con el fin de disminuir su población en la Avenida
Morichal en Curagua.
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Autoras:
Shaula Martínez: Estudiante quinto
semestre de la carrera de Licenciatura en Ciencias Ambientales de la
Universidad Nacional Experimental de Guayana. Por tres años consecutivos ha
obtenido el mejor promedio de toda la universidad.
Carol Valeri: Profesora de la Universidad Nacional Experimental de Guayana.
Coordinadora del Centro de Investigaciones Ecológicas de Guayana.