Postmodern Fragmentation and disintegrated narrative in Roberto Bolaño's
2666
Ezequiel David Isaza Bencomo
Universidad de Los Andes
Mérida, Venezuela
Correo: ezequielisaza2@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0009-0004-7435-5565
Resumen
Estudiar
la narrativa contemporánea implica a su vez un conjunto de dificultades
particulares; en las últimas décadas los aparatos narrativos se han
complejizado, en correlación no solo con el afán renovador natural del arte,
sino también con la creciente complejización de las sociedades. Comprendiendo
esta complejización desde la condición posmoderna, es posible hacer énfasis en
algunos aspectos primordiales: la fragmentación, las derivas ideológicas y la
disolución de los grandes periplos. Desde esta perspectiva es posible estudiar 2666,
la primera novela póstuma de Roberto Bolaño, que se presenta como un caos,
compuesto por cinco partes con una sola vinculación entre sí, una ciudad
mexicana asolada por los feminicidios. En este artículo se plantea cómo la
fragmentación y las derivas ideológicas pueden explicar la construcción de la
trama y los actantes, a su vez, cómo la disolución del gran periplo permite el
desarrollo de un aparato narrativo capaz de incorporar dentro de sí la
multiplicidad de las pequeñas digresiones, orquestando una polifonía particular
en la que pequeñas voces, disgregadas de la trama principal hacen aparición
para desvanecerse repentinamente en la totalidad narrativa.
Palabras
clave:
Posmodernidad, ideología, digresión, polifonía.
Abstract
Studying contemporary narrative implies in turn a set of particular
difficulties; in recent decades, narrative apparatuses have become more
complex, in correlation not only with the natural desire for renewal in art,
but also with the growing complexity of societies. Understanding this
complexization from the postmodern condition, it is possible to emphasize some
primordial aspects: fragmentation, ideological drifts and the dissolution of
the great journey. From this perspective it is possible to study 2666,
Roberto Bolaño's first posthumous novel, is presented as a chaos, composed of
five parts with only one link between them, a Mexican city ravaged by
femicides. In this article it is proposed how fragmentation and ideological
drifts can explain the construction of the plot and the actors, and how the
dissolution of the great journey allows the development of a narrative
apparatus capable of incorporating within itself the multiplicity of small
digressions, orchestrating a particular polyphony in which small voices,
disintegrated from the main plot, appear to suddenly vanish in the narrative
totality.
Keywords: Postmodernity, ideology, digression, polyphony.
«El libro imita al
mundo».
Deleuze y Guattari, Rizoma
Introducción conceptual
La lectura, tal como
la describió Barthes (1990, p. 4), es la producción de un texto a partir de la
pluralidad del significante. Se podría decir que la producción textual derivada
de la lectura está limitada por el horizonte hermenéutico del lector; por lo
tanto, es deber para el investigador explicar aquellos conceptos según los
cuales es posible la producción de determinada lectura.
2666 es un conglomerado de
múltiples líneas de fuga que desterritorializan y reterritorializan (Deleuze
& Guattari, 1977), una máquina literaria que se acopla a la máquina social
mexicana, máquina burocrática y máquina criminal, máquinas acopladas en
simbiosis, máquinas que reaccionan a ellas (Deleuze & Guattari, 2009). 2666
es un reflejo (Lukács, 1983), el reflejo no es imagen estática, mímesis fiel e
inocente, sino un mapa en movimiento disruptivo efectuado en rizoma con la
magnitud suficiente para sacudir y afectar territorios.
Ahora bien, el
territorio no es totalidad, hay multiplicidad de territorios, discontinuidad,
diferencias, una totalidad tal como la de la época griega no existe, los
tiempos contemporáneos se caracterizan por ser precisamente una fragmentación,
que tal como observó Lukács (2010), caracteriza a la novela.
El reflejo de una
sociedad fragmentada no puede ser unánime. Teniendo en cuenta que una de las
características de la polifonía es la múltiple representación de ideologías
(Bajtín, 2012), en las voces de los personajes, el reflejo de estas sociedades
debe ser polifónico, y si hablamos de una disolución de la ideología, de una
deriva total, la polifonía debe llevarse a extremos frenéticos donde las
sintaxis particulares puedan interpelarse entre sí.
A lo largo de la
historia las ideas y vivencias del mundo se han construido a partir de los
grandes relatos, relatos que como expuso Lyotard (1996), en la contemporaneidad
se diluyen y no pueden otorgar una teleología ecuménica, sólo quedan restos,
fragmentos de relatos en sintaxis particulares (Lyotard, 1989). La sociedad
contemporánea no puede configurarse ideológicamente según una unidad narrativa,
sino en la pugna constante de las distintas fuerzas simbólicas disonantes entre
sí, en la coexistencia de diversos espacios axiológicos. Un reflejo completo de
este estado del mundo debe mostrar la incongruencia en su constante movimiento
disruptivo, sus constantes interpelaciones y negaciones, su diferencia, su
inconexión, su imposible conciliación. Este constante movimiento se expresa en
la representación de los acoplamientos de las máquinas, la interacción y la
simbiosis de éstas.
El gran periplo sólo
puede configurarse desde la unidad axiológica, en la congruencia territorial,
en la axiomatización que permite una actuación venturosa o desgraciada en el
espacio simbólico, cuando no existe tal congruencia el reflejo de tal sociedad
debe ser móvil, fragmentada en pequeños periplos que esbocen la diversidad,
periplos que desterritorializan y reterritorializan.
De la disolución del
gran periplo en multiplicidades narrativas se infiere la imposibilidad de un
único héroe. La diversidad de periplos, diversidad del espacio ideológico y
axiológico debe representarse a partir de múltiples actantes (Greimas, 1987),
esbozando así lo discontinuo, lo inconexo y lo inconcluso.
A su vez, esta
multiplicidad de periplos permite postular algo que se denominará unidades
subordinadas o digresiones. Estas unidades narrativas interferirán en el curso
del tejido narrativo primordial, configurando así una narración que,
afianzándose en digresiones aparentemente poco significativas, va a construir
una totalidad, dotada de detalles y de relieves.
Introducción a 2666
Cuando se habla de una
obra, hay que fundamentarse en preceptos fortuitos que permitan discriminar
claramente su principio y su fin, delimitar su totalidad. Dónde comienza y
dónde termina el Quijote, dónde empieza y dónde termina la obra de Cervantes,
con qué máquina se acopla, dónde se corta, dónde termina el fluido semántico,
esto sólo es posible debido a condiciones externas al texto; si Cervantes
hubiese muerto antes de terminar la segunda parte del Quijote, ¿qué sería el
Quijote?
La escisión de una
obra en lo que es, su totalidad maquínica, es solo un artificio fortuito. Si 2666
se hubiese publicado en 5 novelas cortas, como quería Bolaño, ¿aún estaríamos
hablando de una unidad en el texto? ¿O trabajaríamos sobre él como trabajamos
en la obra de Bolaño en su totalidad? Los personajes de Bolaño aparecen y
reaparecen a lo largo de toda su obra. Bolaño no tiene ninguna máquina cerrada,
la obra de Bolaño en su totalidad es una composición maquínica, un conglomerado
de máquinas que se acoplan, se cortan y se delimitan. Teniendo en cuenta la
dificultad de establecer en 2666 un sistema cerrado, una totalidad, se
puede elaborar un análisis sobre la obra, y se puede explicar el fluido del
texto, los cortes y el conjunto de cinco máquinas que se acoplan tenuemente
entre sí, donde Santa Teresa es la máquina central, la receptora de los acoplamientos.
Ideología a la deriva
2666 (Bolaño, 2004) se
enuncia en un campo discursivo que axiomatiza la condición de los saberes en la
época contemporánea, ya etiquetada por Lyotard como condición posmoderna. En la
segunda mitad del siglo XX comienza un periodo de desilusión ideológica que se
puede observar en los escritores del posboom, la desilusión en la
militancia política, en el progreso, disolución de las grandes totalidades
narrativas ideológicas en pequeños axiomas que configuran diversas sintaxis
ideológicas, con inconsistencia, viscosidad, flujo, discontinuidad y, por
consiguiente, deriva.
En 2666 todos
los personajes se mueven desde el nihilismo, con algunos preceptos disonantes
de la moralidad. En la primera parte, Espinoza, un reputado académico español,
es capaz de golpear brutalmente a un taxista musulmán por una opinión que emite
sobre la libertad sexual de una mujer, pero al mismo tiempo puede seducir con
regalos y dinero en Santa Teresa, a una muchacha pobre mucho menor que él,
ejerciendo así el mismo poderío con el que un hombre en el Medio Oriente puede
efectuar un matrimonio arreglado a partir de los intereses económicos. Los
objetivos actanciales de los personajes responden a estándares morales
disonantes y en constante movimiento.
Los objetivos
actanciales pueden ser difusos y en algunos casos ni siquiera existir;
Amalfitano, desconectado de la realidad en un estoicismo esquizoide, llega a
Santa Teresa sin un motivo claro, a sabiendas del desastre social en el que se
sumerge, no actúa al respecto, sus fuerzas se diluyen en la inacción, es
espectador del desastre. Desde su perspectiva se observa un poco de las
relaciones de poder, de las jerarquías burocráticas y los parentescos entre la
clase dominante. Por ejemplo, el Rector, a su vez, es hermano del director de
la policía, que en la parte de los crímenes se mostrará involucrado también en
el narcotráfico. Desde la parte de Amalfitano se empieza a esbozar la relación
de la máquina burocrática con la máquina criminal, resulta acertado acercarse a
esta perspectiva desde la conversación de amalfitano con Marco Antonio, donde
este le dice: “Los mexicanos estamos podridos, ¿lo sabía? todos. Desde el
presidente de la república hasta el subcomandante Marcos.” para más adelante
concluir con una alternativa hacía el problema de la sociedad mexicana: “Si yo
fuera el subcomandante Marcos (...) lanzaría un ataque con todo mi ejército,
sobre una ciudad cualquiera de Chiapas (...) y allí inmolaría a mis pobres
indios. Y luego probablemente me iría a vivir a Miami”. (Bolaño, 2016, p. 309).
La destrucción se
propone como una salida, una salida cínica que termina con una huida a otra
sociedad en mejor estado; no hay optimismo, no hay esperanza en la renovación o
en el progreso a través de la militancia política. El subcomandante Marcos,
representando la vía de renovación revolucionaria en América Latina, es
satirizado en la visión de Marco Antonio, la visión indigenista y la revolución
anticapitalista se subvierte a la aniquilación indígena y a la subsiguiente
huida al imperio capitalista por excelencia, los Estados Unidos.
La destrucción
representa la purificación de aquellas máquinas que tienden a aquel cuerpo sin
órganos donde el capital provoca el acoplamiento entre las máquinas criminales
y las burocráticas, el estado de la sociedad sólo puede ser producto de esa
simbiosis y cada órgano, cada máquina está infecta. No hay ideología clara en
tal resolución, no hay militancia, sólo hay un impulso, una deriva. Desde este
plano, se constata la fuerza de aquel territorio, capaz de resignificar las
luchas más altruistas en el plano de la corrupción, el egoísmo y la crueldad.
En la parte de Fate,
el periodista desde su columna en un periódico afroamericano intenta hacer una
especie de denuncia social, pero todo está mitigado por el funcionamiento del
mercado. Pese a especializarse en crónicas críticas sobre la condición social
de la población afrodescendiente, termina trabajando en una crónica de boxeo en
Santa Teresa por requerimiento de la revista, que posteriormente le negará la
oportunidad de hacer alguna nota sobre los crímenes. La militancia en Fate es
una militancia sin ilusiones, una militancia rutinaria sin magnitud, una
militancia que se acopla al sistema incapaz de revolucionar, que tiene que
acoplarse a la máquina mercado para sobrevivir.
En la parte de los
crímenes la reacción de los actantes investigadores ante los feminicidios es la
reacción ante una labor mecánica, enajenada. Los asesinatos son materia
cosificada y los actantes inves-tigadores son la fuerza de trabajo, fuerza de
trabajo en una maquinaria cómplice de los feminicidios, los actantes detectives
se acoplan a la máquina que produce los asesinatos, pudiendo interrogar a una
prostituta sospechosa de asesinato en un tramo y en el subsiguiente violarla en
grupo, pueden resguardar la cadena de mando burocrática y a la vez resguardar
la cadena de mando del narcotráfico.
La máquina desdibuja
los límites entre la máquina criminal y la estatal, reflejando la situación
social de los gobiernos latinoamericanos en los que las fronteras entre el
narcotráfico, el crimen y el poder político con tenues. No sólo se describen
los feminicidios perpetrados por aquellos asesinatos en serie sino aquellos
perpetrados por ciudadanos comunes y corrientes, hacia sus esposas, hacia sus
novias, mostrando así que el crimen no se efectúa desde una sola posición,
desde una sola o un par de máquinas, sino desde todas. El feminicidio es el
producto de la simbiosis de las máquinas en la sociedad mexicana.
Los crímenes deben
resolverse o debe hacerse ver qué se resuelven, crear un simulacro, pero no
porque para los actantes burócratas estén mal o haya preceptos morales que los
veden sino porque se debe mantener el control político, la estabilidad de los
ciudadanos, la simbiosis factual de las máquinas. Por otra parte, las protestas
de los grupos feministas que intentan impulsar las investigaciones obligan a
los burócratas no a resolver el meollo del asunto, sino a inculpar a
cualquiera, a crear un culpable, a resolver en simulacro. De ahí que se busque
en el exterior un agente especialista, cuyos mayores logros curriculares
consisten en ser una celebridad, un consultor en películas de crimen, un
escritor de best sellers.
El especialista que
México decide contratar para resolver los casos, no resuelve nada, se inculpa a
Klaus Haas en lo que parece ser un simulacro afín a las construcciones
narrativas del escritor seudo detective. Mientras el sospechoso Haas está tras
las rejas, los crímenes continúan y nada los detiene, porque los crímenes, en
el fondo, son un subproducto de la sociedad mexicana, donde converge un estado
oficial con un narco estado, en un terreno social de naturaleza violencia, los
crímenes son el producto de la simbiosis factual de las máquinas mexicanas.
Archimboldi pelea por
la alemania nazi ajeno al fervor del fascismo, siendo articulado por una
máquina a la que no se acopla. Archimboldi no mata a nadie durante la guerra,
se mantiene al margen. Intenta autodestruirse en el frente de batalla,
respuesta similar a la propuesta de Marco Antonio, sólo que mientras este
propone la destrucción del entorno, Archimboldi practica la autodestrucción.
Propuestas afines, que se pueden articular desde el mismo punto, la derrota
ante la simbiosis externa, ante la simbiosis del fascismo o la simbiosis del
narcogobierno. La reacción del individuo frente a la sociedad ya no es
esperanzadora, el individuo ya no tiene fuerzas para cambiar las cosas más que
destruyendo o autodestruyéndose.
A partir de lo
expuesto se puede inferir que hablar de ideología mientras impera el estado de
deriva empieza a resultar proble-mático, se abre así el camino para la
comprensión de lo ya postulado por Deleuze & Guattari (1977, p. 7): no hay
ideología y nunca la hubo, sólo el acoplamiento de las máquinas deseantes, el
acoplamiento entre las máquinas y su simbiosis, el acoplamiento de la máquina
libró a las máquinas sociales.
La fragmentación del gran periplo, pequeñas
digresiones y pequeños actantes, la inverosimilitud del desenlace
Se puede definir un
gran periplo (Lyotard, 1989, p. 6) como aquel que se construye a partir de un
espacio simbólico aceptado en su totalidad, a partir del cual se puede actuar
venturosa o desgraciadamente. La tragedia y la epopeya griega son grandes periplos,
los romances de caballería constan de grandes periplos. No es hasta la
irrupción del Quijote -el inicio de la novela moderna- donde se puede observar
esa escisión, esa fragmentación característica de la novela contemporánea que
bien pudo describir Lukacs en su Teoría de la novela. El gran periplo se
fragmenta como un tubérculo que una vez puesto en la tierra propicia -la
sociedad contemporánea- empieza a echar raíces en el característico rizoma.
Ya se discutió la
dificultad de establecer una unidad narrativa en 2666, ahora es
pertinente un análisis de las unidades y bifurcaciones de la misma. Se pueden
establecer algunos tejidos primordiales a partir de los cuales se desarrolla la
novela, todos en mayor o en menor medida en torno a Santa Teresa y a los
feminicidios en serie. Se establecen unidades primordiales del tejido
significante, pero también son necesarias las unidades subordinadas, a las que
nos referiremos como digresiones o bifurcaciones. Estas pueden o no ser
significantes. Se identificaron las siguientes unidades primordiales:
-1ra parte. La
relación amorosa entre los críticos y la búsqueda de Archimboldi en Santa
Teresa.
-2da parte. La esposa
de Amalfitano y Amalfitano en Santa Teresa.
-3ra parte. Fate en
Santa Teresa.
-4ta parte. el desarrollo
de los feminicidios, la perspectiva de los policías, la de Klaus y la de los
medios de comunicación.
-5ta. La vida de
Archimboldi.
A partir de estas
unidades primordiales se puede apreciar el desarrollo de la totalidad de la
novela, pero la semiosis sólo se logra gracias al acoplamiento de la totalidad
de sus tejidos, tanto de estas como de las subordinadas. A causa de la magnitud
del trabajo no es posible exponer todas las bifurcaciones y sus acoplamientos,
por lo que se preferirá explicar la narración a partir de algunos escasos
ejemplos que expondrán el funcionamiento estético y semántico de la digresión.
En la cuarta parte las
unidades subordinadas fluyen una tras otra, estas se diferencian en párrafos,
se sobrepone la perspectiva de los actantes detectives a la de un actante
narcotraficante, se sigue en otro plano con la descripción del cuerpo vejado y
torturado de una mujer, a lo que se sigue la narración de su familia antes de
su asesinato, los intentos de la policía por encontrar al asesino, el cierre
concluso o incluso del caso, seguido por la aventura amorosa de otro actante
policía con una psiquiatra; todo va sucediendo al mismo tiempo y van surgiendo
puntos de inflexión nuevos, donde se construye una nueva unidad significante y
se retorna a la continuidad de alguna de las unidades narrativas primordiales.
La sucesión frenética
de pequeñas digresiones expone los distintos acoplamientos de las máquinas
entre sí. Los distintos ángulos desde los que se tejen las unidades
significantes describen a las máquinas en su simbiosis, las máquinas deseantes
conectadas a tal cuerpo sin órganos, la máquina burocrática acoplada a la
máquina criminal. Podríamos decir que la narración hace un cartografiado desde
la diversidad de los ángulos.
La exposición
rizomática favorece a la imitación del mundo, a la complejidad de sus
elementos, a su conexión y a su inconexión, a su diferencia. El recurso
estilístico a partir del cual se hace de 2666 una máquina capaz de ser
imitación de un mundo es la narración rizomática, el valor significante de la
digresión sólo puede observarse desde la totalidad, desde el funcionamiento de
todas las partes acopladas de la obra.
La totalidad del mundo
contemporáneo no puede expresarse en una unidad narrativa, la unidad de lo
diverso sólo puede observarse a partir de los pronunciados o tenues
acoplamientos, de su repulsión o conexión. Una sociedad cuyo relato está
fragmentado no puede representarse a partir de una unidad artificial. La única
unidad a la que puede aspirar es a la de la multiplicidad de digresiones, de
máquinas e interacciones que la conforman.
2666 como reflejo de la
sociedad contemporánea requirió la configuración de un aparato narrativo
particular, la fragmentación de un gran relato en la reiteración de unidades
subordinadas rizo-máticas que se intercalan entre ellas o entre unidades
primordiales a través de párrafos, construyendo un valor semántico particular
que acoplado al conjunto logra cartografiar el mundo en su complejidad.
Conclusión
Al contemplar el
aparato narrativo de 2666 en su conjunto, es evidente que la
construcción de la trama a partir de la multiplicidad de elementos
fragmentarios, de segmentos narrativos no primordiales e inconstantes que se
configuran en torno a elementos primordiales de un tejido narrativo constante y
primordial, no es sólo novedosa sino también altamente eficaz como técnica de
narración de una totalidad dispersa y caótica. Contemplar estos elementos dis-tintivos
en 2666 no es sólo relevante en lo ateniente a la comprensión de la
novela, sino que puede ser significativo en los estudios literarios
contemporáneos, al plantear los conceptos base de un estilo de narración
distintivo, eficaz a la hora de emular la complejidad y la multiplicidad del
mundo, marcado por la digresión y la fragmentariedad.
Referencias
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Lyotard, J.-F.
(1996). La posmodernidad: (explicada a los niños) (E. Lynch, Trans.).
Gedisa.
Autor:
Ezequiel David Isaza Bencomo: Estudiante de Literatura Hispánica y
Venezolana en la Universidad de los Andes, Mérida, Venezuela. Dos veces mejor
expediente académico de la carrera (Rivas Dávila 2022 y DAES mejor expediente
2024). Preparador académico de Lingüística I y II desde 2024. Fue preparador
académico de Filosofía (2022-2024). Investigador con énfasis en Literatura,
Filosofía y Lingüística, ha participado en múltiples congresos de Investigación
Literaria.