La fragmentación posmoderna y la narración disgregada en 2666 de Roberto Bolaño

 

Postmodern Fragmentation and disintegrated narrative in Roberto Bolaño's 2666

 

 

Ezequiel David Isaza Bencomo

Universidad de Los Andes

Mérida, Venezuela

Correo: ezequielisaza2@gmail.com

ORCID: https://orcid.org/0009-0004-7435-5565

Resumen

 

Cuadro de texto: Digital: ISSN 2790 5039   –   Depósito legal digital: DC2021001122
Impreso: ISSN 23435658 – Depósito legal impreso: PP201202DC4092
ISSN-L (Múltiples Soportes): 2343-5658

Estudiar la narrativa contemporánea implica a su vez un conjunto de dificultades particulares; en las últimas décadas los aparatos narrativos se han complejizado, en correlación no solo con el afán renovador natural del arte, sino también con la creciente complejización de las sociedades. Comprendiendo esta complejización desde la condición posmoderna, es posible hacer énfasis en algunos aspectos primordiales: la fragmentación, las derivas ideológicas y la disolución de los grandes periplos. Desde esta perspectiva es posible estudiar 2666, la primera novela póstuma de Roberto Bolaño, que se presenta como un caos, compuesto por cinco partes con una sola vinculación entre sí, una ciudad mexicana asolada por los feminicidios. En este artículo se plantea cómo la fragmentación y las derivas ideológicas pueden explicar la construcción de la trama y los actantes, a su vez, cómo la disolución del gran periplo permite el desarrollo de un aparato narrativo capaz de incorporar dentro de sí la multiplicidad de las pequeñas digresiones, orquestando una polifonía particular en la que pequeñas voces, disgregadas de la trama principal hacen aparición para desvanecerse repentinamente en la totalidad narrativa.

 

Palabras clave: Posmodernidad, ideología, digresión, polifonía.

Abstract

 

Studying contemporary narrative implies in turn a set of particular difficulties; in recent decades, narrative apparatuses have become more complex, in correlation not only with the natural desire for renewal in art, but also with the growing complexity of societies. Understanding this complexization from the postmodern condition, it is possible to emphasize some primordial aspects: fragmentation, ideological drifts and the dissolution of the great journey. From this perspective it is possible to study 2666, Roberto Bolaño's first posthumous novel, is presented as a chaos, composed of five parts with only one link between them, a Mexican city ravaged by femicides. In this article it is proposed how fragmentation and ideological drifts can explain the construction of the plot and the actors, and how the dissolution of the great journey allows the development of a narrative apparatus capable of incorporating within itself the multiplicity of small digressions, orchestrating a particular polyphony in which small voices, disintegrated from the main plot, appear to suddenly vanish in the narrative totality.

 

Keywords: Postmodernity, ideology, digression, polyphony.

 


«El libro imita al mundo».

Deleuze y Guattari, Rizoma

 

Introducción conceptual

 La lectura, tal como la describió Barthes (1990, p. 4), es la producción de un texto a partir de la pluralidad del significante. Se podría decir que la producción textual derivada de la lectura está limitada por el horizonte hermenéutico del lector; por lo tanto, es deber para el investigador explicar aquellos conceptos según los cuales es posible la producción de determinada lectura.

2666 es un conglomerado de múltiples líneas de fuga que desterritorializan y reterritorializan (Deleuze & Guattari, 1977), una máquina literaria que se acopla a la máquina social mexicana, máquina burocrática y máquina criminal, máquinas acopladas en simbiosis, máquinas que reaccionan a ellas (Deleuze & Guattari, 2009). 2666 es un reflejo (Lukács, 1983), el reflejo no es imagen estática, mímesis fiel e inocente, sino un mapa en movimiento disruptivo efectuado en rizoma con la magnitud suficiente para sacudir y afectar territorios.

Ahora bien, el territorio no es totalidad, hay multiplicidad de territorios, discontinuidad, diferencias, una totalidad tal como la de la época griega no existe, los tiempos contemporáneos se caracterizan por ser precisamente una fragmentación, que tal como observó Lukács (2010), caracteriza a la novela.

El reflejo de una sociedad fragmentada no puede ser unánime. Teniendo en cuenta que una de las características de la polifonía es la múltiple representación de ideologías (Bajtín, 2012), en las voces de los personajes, el reflejo de estas sociedades debe ser polifónico, y si hablamos de una disolución de la ideología, de una deriva total, la polifonía debe llevarse a extremos frenéticos donde las sintaxis particulares puedan interpelarse entre sí.

A lo largo de la historia las ideas y vivencias del mundo se han construido a partir de los grandes relatos, relatos que como expuso Lyotard (1996), en la contemporaneidad se diluyen y no pueden otorgar una teleología ecuménica, sólo quedan restos, fragmentos de relatos en sintaxis particulares (Lyotard, 1989). La sociedad contemporánea no puede configurarse ideológicamente según una unidad narrativa, sino en la pugna constante de las distintas fuerzas simbólicas disonantes entre sí, en la coexistencia de diversos espacios axiológicos. Un reflejo completo de este estado del mundo debe mostrar la incongruencia en su constante movimiento disruptivo, sus constantes interpelaciones y negaciones, su diferencia, su inconexión, su imposible conciliación. Este constante movimiento se expresa en la representación de los acoplamientos de las máquinas, la interacción y la simbiosis de éstas.

El gran periplo sólo puede configurarse desde la unidad axiológica, en la congruencia territorial, en la axiomatización que permite una actuación venturosa o desgraciada en el espacio simbólico, cuando no existe tal congruencia el reflejo de tal sociedad debe ser móvil, fragmentada en pequeños periplos que esbocen la diversidad, periplos que desterritorializan y reterritorializan.

De la disolución del gran periplo en multiplicidades narrativas se infiere la imposibilidad de un único héroe. La diversidad de periplos, diversidad del espacio ideológico y axiológico debe representarse a partir de múltiples actantes (Greimas, 1987), esbozando así lo discontinuo, lo inconexo y lo inconcluso.

A su vez, esta multiplicidad de periplos permite postular algo que se denominará unidades subordinadas o digresiones. Estas unidades narrativas interferirán en el curso del tejido narrativo primordial, configurando así una narración que, afianzándose en digresiones aparentemente poco significativas, va a construir una totalidad, dotada de detalles y de relieves.

 

Introducción a 2666

 

Cuando se habla de una obra, hay que fundamentarse en preceptos fortuitos que permitan discriminar claramente su principio y su fin, delimitar su totalidad. Dónde comienza y dónde termina el Quijote, dónde empieza y dónde termina la obra de Cervantes, con qué máquina se acopla, dónde se corta, dónde termina el fluido semántico, esto sólo es posible debido a condiciones externas al texto; si Cervantes hubiese muerto antes de terminar la segunda parte del Quijote, ¿qué sería el Quijote?

La escisión de una obra en lo que es, su totalidad maquínica, es solo un artificio fortuito. Si 2666 se hubiese publicado en 5 novelas cortas, como quería Bolaño, ¿aún estaríamos hablando de una unidad en el texto? ¿O trabajaríamos sobre él como trabajamos en la obra de Bolaño en su totalidad? Los personajes de Bolaño aparecen y reaparecen a lo largo de toda su obra. Bolaño no tiene ninguna máquina cerrada, la obra de Bolaño en su totalidad es una composición maquínica, un conglomerado de máquinas que se acoplan, se cortan y se delimitan. Teniendo en cuenta la dificultad de establecer en 2666 un sistema cerrado, una totalidad, se puede elaborar un análisis sobre la obra, y se puede explicar el fluido del texto, los cortes y el conjunto de cinco máquinas que se acoplan tenuemente entre sí, donde Santa Teresa es la máquina central, la receptora de los acoplamientos.

 

Ideología a la deriva

 

2666 (Bolaño, 2004) se enuncia en un campo discursivo que axiomatiza la condición de los saberes en la época contemporánea, ya etiquetada por Lyotard como condición posmoderna. En la segunda mitad del siglo XX comienza un periodo de desilusión ideológica que se puede observar en los escritores del posboom, la desilusión en la militancia política, en el progreso, disolución de las grandes totalidades narrativas ideológicas en pequeños axiomas que configuran diversas sintaxis ideológicas, con inconsistencia, viscosidad, flujo, discontinuidad y, por consiguiente, deriva.

En 2666 todos los personajes se mueven desde el nihilismo, con algunos preceptos disonantes de la moralidad. En la primera parte, Espinoza, un reputado académico español, es capaz de golpear brutalmente a un taxista musulmán por una opinión que emite sobre la libertad sexual de una mujer, pero al mismo tiempo puede seducir con regalos y dinero en Santa Teresa, a una muchacha pobre mucho menor que él, ejerciendo así el mismo poderío con el que un hombre en el Medio Oriente puede efectuar un matrimonio arreglado a partir de los intereses económicos. Los objetivos actanciales de los personajes responden a estándares morales disonantes y en constante movimiento.

Los objetivos actanciales pueden ser difusos y en algunos casos ni siquiera existir; Amalfitano, desconectado de la realidad en un estoicismo esquizoide, llega a Santa Teresa sin un motivo claro, a sabiendas del desastre social en el que se sumerge, no actúa al respecto, sus fuerzas se diluyen en la inacción, es espectador del desastre. Desde su perspectiva se observa un poco de las relaciones de poder, de las jerarquías burocráticas y los parentescos entre la clase dominante. Por ejemplo, el Rector, a su vez, es hermano del director de la policía, que en la parte de los crímenes se mostrará involucrado también en el narcotráfico. Desde la parte de Amalfitano se empieza a esbozar la relación de la máquina burocrática con la máquina criminal, resulta acertado acercarse a esta perspectiva desde la conversación de amalfitano con Marco Antonio, donde este le dice: “Los mexicanos estamos podridos, ¿lo sabía? todos. Desde el presidente de la república hasta el subcomandante Marcos.” para más adelante concluir con una alternativa hacía el problema de la sociedad mexicana: “Si yo fuera el subcomandante Marcos (...) lanzaría un ataque con todo mi ejército, sobre una ciudad cualquiera de Chiapas (...) y allí inmolaría a mis pobres indios. Y luego probablemente me iría a vivir a Miami”. (Bolaño, 2016, p. 309).

La destrucción se propone como una salida, una salida cínica que termina con una huida a otra sociedad en mejor estado; no hay optimismo, no hay esperanza en la renovación o en el progreso a través de la militancia política. El subcomandante Marcos, representando la vía de renovación revolucionaria en América Latina, es satirizado en la visión de Marco Antonio, la visión indigenista y la revolución anticapitalista se subvierte a la aniquilación indígena y a la subsiguiente huida al imperio capitalista por excelencia, los Estados Unidos.

La destrucción representa la purificación de aquellas máquinas que tienden a aquel cuerpo sin órganos donde el capital provoca el acoplamiento entre las máquinas criminales y las burocráticas, el estado de la sociedad sólo puede ser producto de esa simbiosis y cada órgano, cada máquina está infecta. No hay ideología clara en tal resolución, no hay militancia, sólo hay un impulso, una deriva. Desde este plano, se constata la fuerza de aquel territorio, capaz de resignificar las luchas más altruistas en el plano de la corrupción, el egoísmo y la crueldad.

En la parte de Fate, el periodista desde su columna en un periódico afroamericano intenta hacer una especie de denuncia social, pero todo está mitigado por el funcionamiento del mercado. Pese a especializarse en crónicas críticas sobre la condición social de la población afrodescendiente, termina trabajando en una crónica de boxeo en Santa Teresa por requerimiento de la revista, que posteriormente le negará la oportunidad de hacer alguna nota sobre los crímenes. La militancia en Fate es una militancia sin ilusiones, una militancia rutinaria sin magnitud, una militancia que se acopla al sistema incapaz de revolucionar, que tiene que acoplarse a la máquina mercado para sobrevivir.

En la parte de los crímenes la reacción de los actantes investigadores ante los feminicidios es la reacción ante una labor mecánica, enajenada. Los asesinatos son materia cosificada y los actantes inves-tigadores son la fuerza de trabajo, fuerza de trabajo en una maquinaria cómplice de los feminicidios, los actantes detectives se acoplan a la máquina que produce los asesinatos, pudiendo interrogar a una prostituta sospechosa de asesinato en un tramo y en el subsiguiente violarla en grupo, pueden resguardar la cadena de mando burocrática y a la vez resguardar la cadena de mando del narcotráfico.

La máquina desdibuja los límites entre la máquina criminal y la estatal, reflejando la situación social de los gobiernos latinoamericanos en los que las fronteras entre el narcotráfico, el crimen y el poder político con tenues. No sólo se describen los feminicidios perpetrados por aquellos asesinatos en serie sino aquellos perpetrados por ciudadanos comunes y corrientes, hacia sus esposas, hacia sus novias, mostrando así que el crimen no se efectúa desde una sola posición, desde una sola o un par de máquinas, sino desde todas. El feminicidio es el producto de la simbiosis de las máquinas en la sociedad mexicana.

Los crímenes deben resolverse o debe hacerse ver qué se resuelven, crear un simulacro, pero no porque para los actantes burócratas estén mal o haya preceptos morales que los veden sino porque se debe mantener el control político, la estabilidad de los ciudadanos, la simbiosis factual de las máquinas. Por otra parte, las protestas de los grupos feministas que intentan impulsar las investigaciones obligan a los burócratas no a resolver el meollo del asunto, sino a inculpar a cualquiera, a crear un culpable, a resolver en simulacro. De ahí que se busque en el exterior un agente especialista, cuyos mayores logros curriculares consisten en ser una celebridad, un consultor en películas de crimen, un escritor de best sellers.

El especialista que México decide contratar para resolver los casos, no resuelve nada, se inculpa a Klaus Haas en lo que parece ser un simulacro afín a las construcciones narrativas del escritor seudo detective. Mientras el sospechoso Haas está tras las rejas, los crímenes continúan y nada los detiene, porque los crímenes, en el fondo, son un subproducto de la sociedad mexicana, donde converge un estado oficial con un narco estado, en un terreno social de naturaleza violencia, los crímenes son el producto de la simbiosis factual de las máquinas mexicanas.

Archimboldi pelea por la alemania nazi ajeno al fervor del fascismo, siendo articulado por una máquina a la que no se acopla. Archimboldi no mata a nadie durante la guerra, se mantiene al margen. Intenta autodestruirse en el frente de batalla, respuesta similar a la propuesta de Marco Antonio, sólo que mientras este propone la destrucción del entorno, Archimboldi practica la autodestrucción. Propuestas afines, que se pueden articular desde el mismo punto, la derrota ante la simbiosis externa, ante la simbiosis del fascismo o la simbiosis del narcogobierno. La reacción del individuo frente a la sociedad ya no es esperanzadora, el individuo ya no tiene fuerzas para cambiar las cosas más que destruyendo o autodestruyéndose.

A partir de lo expuesto se puede inferir que hablar de ideología mientras impera el estado de deriva empieza a resultar proble-mático, se abre así el camino para la comprensión de lo ya postulado por Deleuze & Guattari (1977, p. 7): no hay ideología y nunca la hubo, sólo el acoplamiento de las máquinas deseantes, el acoplamiento entre las máquinas y su simbiosis, el acoplamiento de la máquina libró a las máquinas sociales.

 

La fragmentación del gran periplo, pequeñas digresiones y pequeños actantes, la inverosimilitud del desenlace

 

Se puede definir un gran periplo (Lyotard, 1989, p. 6) como aquel que se construye a partir de un espacio simbólico aceptado en su totalidad, a partir del cual se puede actuar venturosa o desgraciadamente. La tragedia y la epopeya griega son grandes periplos, los romances de caballería constan de grandes periplos. No es hasta la irrupción del Quijote -el inicio de la novela moderna- donde se puede observar esa escisión, esa fragmentación característica de la novela contemporánea que bien pudo describir Lukacs en su Teoría de la novela. El gran periplo se fragmenta como un tubérculo que una vez puesto en la tierra propicia -la sociedad contemporánea- empieza a echar raíces en el característico rizoma.

Ya se discutió la dificultad de establecer una unidad narrativa en 2666, ahora es pertinente un análisis de las unidades y bifurcaciones de la misma. Se pueden establecer algunos tejidos primordiales a partir de los cuales se desarrolla la novela, todos en mayor o en menor medida en torno a Santa Teresa y a los feminicidios en serie. Se establecen unidades primordiales del tejido significante, pero también son necesarias las unidades subordinadas, a las que nos referiremos como digresiones o bifurcaciones. Estas pueden o no ser significantes. Se identificaron las siguientes unidades primordiales:

 

-1ra parte. La relación amorosa entre los críticos y la búsqueda de Archimboldi en Santa Teresa.

 

-2da parte. La esposa de Amalfitano y Amalfitano en Santa Teresa.

 

-3ra parte. Fate en Santa Teresa.

 

-4ta parte. el desarrollo de los feminicidios, la perspectiva de los policías, la de Klaus y la de los medios de comunicación.

 

-5ta. La vida de Archimboldi.

A partir de estas unidades primordiales se puede apreciar el desarrollo de la totalidad de la novela, pero la semiosis sólo se logra gracias al acoplamiento de la totalidad de sus tejidos, tanto de estas como de las subordinadas. A causa de la magnitud del trabajo no es posible exponer todas las bifurcaciones y sus acoplamientos, por lo que se preferirá explicar la narración a partir de algunos escasos ejemplos que expondrán el funcionamiento estético y semántico de la digresión.

En la cuarta parte las unidades subordinadas fluyen una tras otra, estas se diferencian en párrafos, se sobrepone la perspectiva de los actantes detectives a la de un actante narcotraficante, se sigue en otro plano con la descripción del cuerpo vejado y torturado de una mujer, a lo que se sigue la narración de su familia antes de su asesinato, los intentos de la policía por encontrar al asesino, el cierre concluso o incluso del caso, seguido por la aventura amorosa de otro actante policía con una psiquiatra; todo va sucediendo al mismo tiempo y van surgiendo puntos de inflexión nuevos, donde se construye una nueva unidad significante y se retorna a la continuidad de alguna de las unidades narrativas primordiales.

La sucesión frenética de pequeñas digresiones expone los distintos acoplamientos de las máquinas entre sí. Los distintos ángulos desde los que se tejen las unidades significantes describen a las máquinas en su simbiosis, las máquinas deseantes conectadas a tal cuerpo sin órganos, la máquina burocrática acoplada a la máquina criminal. Podríamos decir que la narración hace un cartografiado desde la diversidad de los ángulos.

La exposición rizomática favorece a la imitación del mundo, a la complejidad de sus elementos, a su conexión y a su inconexión, a su diferencia. El recurso estilístico a partir del cual se hace de 2666 una máquina capaz de ser imitación de un mundo es la narración rizomática, el valor significante de la digresión sólo puede observarse desde la totalidad, desde el funcionamiento de todas las partes acopladas de la obra.

La totalidad del mundo contemporáneo no puede expresarse en una unidad narrativa, la unidad de lo diverso sólo puede observarse a partir de los pronunciados o tenues acoplamientos, de su repulsión o conexión. Una sociedad cuyo relato está fragmentado no puede representarse a partir de una unidad artificial. La única unidad a la que puede aspirar es a la de la multiplicidad de digresiones, de máquinas e interacciones que la conforman.

2666 como reflejo de la sociedad contemporánea requirió la configuración de un aparato narrativo particular, la fragmentación de un gran relato en la reiteración de unidades subordinadas rizo-máticas que se intercalan entre ellas o entre unidades primordiales a través de párrafos, construyendo un valor semántico particular que acoplado al conjunto logra cartografiar el mundo en su complejidad.

 

Conclusión

Al contemplar el aparato narrativo de 2666 en su conjunto, es evidente que la construcción de la trama a partir de la multiplicidad de elementos fragmentarios, de segmentos narrativos no primordiales e inconstantes que se configuran en torno a elementos primordiales de un tejido narrativo constante y primordial, no es sólo novedosa sino también altamente eficaz como técnica de narración de una totalidad dispersa y caótica. Contemplar estos elementos dis-tintivos en 2666 no es sólo relevante en lo ateniente a la comprensión de la novela, sino que puede ser significativo en los estudios literarios contemporáneos, al plantear los conceptos base de un estilo de narración distintivo, eficaz a la hora de emular la complejidad y la multiplicidad del mundo, marcado por la digresión y la fragmentariedad.

 

 

 

 


 

 

Referencias

 

Bajtín, M. M. (2012). Problemas de la Poética de Dostoievski (T. Bubnova, Trans.). Fondo de Cultura Económica.

Barthes, R. (1990). S/Z. Blackwell. Bolaño, R. (2016). 2666. Alfaguara.

Deleuze, G., & Guattari, F. (1977). Rizoma (introducción). Pre-Textos.

Deleuze, G., & Guattari, F. (2009). Anti-Oedipus: Capitalism and Schizophrenia (M. Foucault, Ed.; M. Seem, R. Hurley, & H. R. Lane, Trans.). Penguin Publishing Group.

Greimas, A. J. (1987). Semántica estructural (3ra ed.). Gredos (RBA).

Lukács, G. (1983). Essays on Realism (R. Livingstone, Ed.). MIT Press.

Lukács, G. (2010). Teoría de la novela: un ensayo histórico filosófico sobre las formas de la gran literatura épica (M. Ortelli, Trans.). Godot.

Lyotard, J.-F. (1989). La condición postmoderna: informe sobre el saber (M. Antolín Rato, Trans.). Cátedra.

Lyotard, J.-F. (1996). La posmodernidad: (explicada a los niños) (E. Lynch, Trans.). Gedisa.

 

Autor:

Ezequiel David Isaza Bencomo: Estudiante de Literatura Hispánica y Venezolana en la Universidad de los Andes, Mérida, Venezuela. Dos veces mejor expediente académico de la carrera (Rivas Dávila 2022 y DAES mejor expediente 2024). Preparador académico de Lingüística I y II desde 2024. Fue preparador académico de Filosofía (2022-2024). Investigador con énfasis en Literatura, Filosofía y Lingüística, ha participado en múltiples congresos de Investigación Literaria.