Rol de la Bioeconomía en la industria
Beatriz Soledad
Universidad Católica Andrés Bello
Caracas, Venezuela
Correo: bsoledad@ucab.edu.ve
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-0705-674X
Johana Delgado
Universidad Católica Andrés Bello
Caracas, Venezuela
Correo: jodelgad@ucab.edu.ve
ORCID: https://orcid.org/0000-0003-2913-1226
Gloria Aponte
Universidad Católica Andrés Bello
Caracas, Venezuela
Correo: gapontef@ucab.edu.ve
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-5844-4873
Resumen
Palabras
clave: Bioeconomía;
Biorrecursos, Nuevos Modelos de Negocios.
Abstract
Bioeconomy
is an emerging economic model that seeks to take advantage of biological
resources in a sustainable and responsible way to generate value and
well-being. Unlike the traditional model, based on the exploitation of fossil
resources and polluting activities, bioeconomy is committed to a more
ecological, circular and environmentally friendly approach. This article
presents an analysis of bioeconomy and its contribution to new business models
based on the use of biological resources. A bibliographic review was carried
out in the last five years, relevant documents related to the field of
bioeconomy were selected and analyzed in depth in order to obtain the main
contributions of bioeconomy in the field of new businesses.
Keywords:
Bioeconomy; Bioresources; New Business Models.
Introducción
La bioeconomía se define como un modelo económico
emergente que busca aprovechar los recursos biológicos de manera sostenible y
responsable para generar valor y bienestar. A diferencia del modelo económico
tradicional, basado en la explotación de recursos fósiles y actividades
contaminantes, la bioeconomía apuesta por un enfoque más ecológico, circular y
en armonía con el medio ambiente.
Este modelo ha surgido como una solución a los
desafíos ambientales derivados de la producción de bienes y servicios, así como
a la necesidad de establecer un modelo económico sostenible que garantice la
seguridad alimentaria mundial. Es considerada una visión integral para el
desarrollo de la sociedad y la economía, que incluye metas políticas
específicas como el crecimiento económico y la lucha contra el cambio climático
(Dieken et al., 2021).
La bioeconomía busca aprovechar los recursos
biológicos, como la biomasa forestal, agrícola, marina y otros recursos
biológicos, para la producción de una amplia gama de productos biobasados. Se pretende desarrollar alimentos funcionales,
biomateriales, biocombustibles, bioferti-lizantes,
biopesticidas, productos farmacéuticos y cosméticos, entre otros. Además, se
busca promover la producción sostenible mediante prácticas agrícolas,
forestales y pesqueras que reduzcan el impacto ambiental y protejan la
biodiversidad.
De igual forma, se fomenta la economía circular, que
es crucial para implementar el modelo de bioeconomía. Este enfoque busca
reducir los residuos y aumentar la eficiencia de los recursos, cerrando los
ciclos de producción y consumo, garantizando que se reutilicen o reciclen
durante el mayor tiempo posible. Mediante la reutilización, el reciclaje y la
valorización de los recursos biológicos, se pretende minimizar la generación de
desechos y maximizar su valor (Word Economic Forum, 2024) (Yadav, 2021). Todo
esto con el objetivo de generar valor para las comunidades, creando
oportunidades de desarrollo económico y social en las zonas rurales y costeras.
En los últimos años, ha habido un aumento en las
investigaciones sobre bioeconomía, principalmente concentradas en algunos
países, instituciones y disciplinas. Vargas-Canales et al. (2023) efectuaron un
estudio sobre las tendencias de la bioeconomía en la búsqueda de un modelo
económico sustentable. La búsqueda de la información se realizó en diciembre de
2021 con la finalidad de identificar la literatura científica disponible hasta
el final de este año. El rastreo de los documentos se realizó en la base de
datos científica Scopus. Para la búsqueda en la base
de datos se usó una estrategia de búsqueda limitada a “tema”, concretamente en
el título del documento (Title). La palabra de
búsqueda fue “bioeconomy”; se utilizó solo una
palabra con la intención de integrar una visión global sobre el desarrollo de
las investigaciones que se han realizado sobre este tema. Finalmente, se
solicitó la descarga masiva de metadatos en un archivo CSV, con lo cual se construyó
la base datos. La búsqueda se restringió por tipo de documento —“artículos
científicos” — y se filtró por
coincidencia de las palabras clave solo en el título; es decir, no se consideró
la búsqueda en las palabras clave, el resumen, ni en cualquier otra parte del
documento.
Se excluyeron las palabras clave y resumen debido a
que en ocasiones se identifican documentos a partir de esto; sin embargo, son
tangenciales al tema y objetivo de investigación. Se realizó lo anterior con la
finalidad de tener certidumbre sobre la elección de documentos con el tema
exacto de investigación. Se excluyeron conferencias, libros, capítulos de libro
y revisiones de literatura. Respecto al tiempo de publicación, no se presentó
ninguna restricción, con la intención de ubicar la evolución de las
publicaciones sobre estos temas desde que se inició la investigación sobre
ellos. Además, se limitó el tipo de fuente de publicación al incluir solamente
las palabras “journal” y “trade
journal”. Asimismo, no se tuvieron restricciones
sobre el idioma, país de origen y disciplina o área temática, ya que la
intención era analizar la mayor cantidad de documentos relacionados con el tema
de interés.
Por último, se procedió a una primera revisión de los
artículos para incluir únicamente aquellas investigaciones que consideran la
bioeconomía como el tema central. Los resultados revelan la consolidación de
tres campos científicos con temas e intereses específicos. Actualmente, se
observa un mayor interés en estudios relacionados con la economía circular, la
bioeconomía circular y la sostenibilidad. Finalmente se detecta una escasez de
investigaciones técnicas centradas en mejoras de procesos y productos; es
decir, las investigaciones se centran más en cuestiones socioeconómicas que en
el desarrollo tecnológico. Concluyen los autores que, en resumen, la
bioeconomía ha experimentado un crecimiento significativo en la investigación y
publicaciones en los últimos años, aunque se concentra en pocos países,
instituciones y disciplinas. A pesar de la prominencia de investigaciones
relacionadas con la sustentabilidad, el medio ambiente y la economía circular,
se observa una escasez de investigaciones técnicas relacionadas con el análisis
económico y financiero, así como con las mejoras de procesos y productos. La
bioeconomía sigue siendo una idea confusa que no logra universalizar sus ideas
y atraer a más actores sociales, y para futuras investigaciones sería pertinente
analizar las limitaciones relacionadas con el desarrollo de propuestas de base
tecnológica y la infraestructura disponible para su implementación.
Alcalá-Álvarez; de la Rosa-Gutiérrez & de la
O-Burrola (2024) llevaron a cabo una investigación cuyo propósito principal fue
presentar un análisis sobre los actores sociales que pueden desempeñar un papel
fundamental en la promoción de la bioeconomía como una alternativa para la
diversificación productiva y la creación de valor en las zonas rurales. El estudio
se basó en la revisión de la relación entre la economía y la biología, las
cuales dieron origen al concepto de Bioeconomía con el objetivo de comprender
mejor su importancia en la transición hacia una economía sostenible. El enfoque
de investigación utilizado fue no experimental, ya que se partió de situaciones
ya existentes relacionadas con los actores sociales y sus capacidades
organizativas, a través de las cuales se identificó los posibles roles que
podrían desempeñar en apoyo a la Bioeconomía circular.
Como resultado del análisis y la evaluación, se
destacan las directrices para una propuesta de política pública que reconozca
que la bioeconomía aporta valor tanto a los recursos biológicos como al
conocimiento, la investigación, la innovación y la gestión, para el desarrollo
de productos, procesos y servicios bajo el principio de sostenibilidad, donde
las universidades públicas desempeñan un papel central en la promoción y
ejecución de dicha política.
La gestión del conocimiento y la interconexión entre
diversas disciplinas científicas en la industria 4.0 han fomentado el
desarrollo e implementación de tecnologías, lo que ha dado lugar al surgimiento
de la bioeconomía. Para identificar en la literatura académica las conexiones y
desafíos planteados sobre la bioeconomía y la innovación social en el contexto
de la cuarta revolución industrial, Velásquez y Velásquez (2023) llevaron a
cabo un estudio desde un enfoque cualitativo. Con este propósito, realizaron un
estudio descriptivo-exploratorio de revisión de artículos que abarcó la
literatura académica de Latinoamérica y el Caribe a partir del año 2010. Se
consultaron las bases de datos Web Scopus, Scielo, Science Direct, Dialnet y Google Scholar.
A pesar de que la literatura académica encontrada fue limitada, con solo 21
documentos relevantes para este estudio, se reconoce el concepto de bioeconomía
y de innovación social, así como las categorías emergentes y los desafíos
sugeridos en este ámbito de conocimiento.
Los enfoques de economía circular y bioeconomía han
cobrado relevancia en los análisis académicos recientes, debido a su
contribución para abordar -o al menos intentar- los problemas globales más
urgentes, como la crisis ambiental y los desafíos de índole social. En un
estudio realizado por Amato (2023), se examinan estos conceptos y sus
interacciones, así como la emergencia de nuevos términos -como el de
bioeconomía circular- que se contextualizan para evaluar las oportunidades que
ofrecen para el desarrollo productivo a nivel local, en América Latina y El
Caribe, con especial énfasis en Argentina. Asimismo, se identifican algunas
áreas de investigación futura, cruciales para dar continuidad al debate en
torno a este nuevo paradigma productivo.
El análisis sugiere que un nuevo modelo productivo basado
en la bioeconomía circular es viable y está en proceso de consolidación en la
región y en el país, con la promesa de generar impactos positivos no solo en
términos económicos, sino también sociales y ambientales. A pesar de que
persisten desafíos por abordar, como la brecha en el acceso a tecnologías, la
necesidad de alianzas público-privadas, la formulación de políticas e
instrumentos para la bioeconomía, la creación de mayor valor agregado a la
biomasa disponible y la configuración de un ecosistema propicio para los
emprendimientos bioeconómicos.
Metodología
En este artículo se utilizó la investigación
documental combinada con la técnica de análisis de contenido para realizar un
estudio exhaustivo de la información recuperada en los últimos cinco años
relacionados con el campo de bioeconomía y su aporte en los nuevos negocios en
la industria. Se seleccionaron los documentos más relevantes relacionados con
el tema objeto de estudio; una vez eliminados los duplicados y los documentos
no relevantes, el universo de documentos finales sirvió de base para analizar y
contrastar los aspectos más importantes enmarcados en el tema de estudio.
Resultados y discusión
Nuevo
modelo productivo basado en la bioeconomía circular
La bioeconomía circular emerge como un nuevo paradigma
económico que busca aprovechar los recursos biológicos de manera sostenible y
eficiente, cerrando los ciclos de producción y consumo para minimizar el
impacto ambiental y generar valor a largo plazo. Se proyecta que este modelo
podría representar una oportunidad económica de aproximadamente 8 billones de
dólares para el año 2030 (Salvador et al., 2021). Este enfoque contrasta con el
sistema lineal tradicional, que se basa en la extracción, producción, uso y
desecho de recursos, y que ha ocasionado serios problemas ambientales y
sociales.
Dentro de los principios esenciales de la bioeconomía
circular se incluyen la reducción, que busca minimizar la cantidad de recursos
utilizados en la producción y el consumo; la reutilización, que consiste en dar
un nuevo uso a productos y materiales en lugar de desecharlos; el reciclaje,
que implica convertir materiales de desecho en nuevos productos; la
revalorización, que busca extraer el máximo valor de los recursos biológicos a
lo largo de su ciclo de vida, y la regeneración, al restaurar y mejorar los
ecosistemas naturales de los que provienen los recursos biológicos.
Entre las ventajas que resultan de la bioeconomía
circular se encuentra la disminución del impacto ambiental, la promoción de la
sostenibilidad, la generación de empleo verde, el fortalecimiento de la
competitividad empresarial y el incremento del bienestar social
La humanidad se enfrenta a desafíos importantes, como
la producción de alimentos y energía para una población mundial de casi 8 mil
millones de personas. Esta producción debe ser compatible con la preservación y
mejora de los medios naturales o agrícolas. De lo contrario, estos medios se
agotarán, se destruirán y no habrá posibilidad de producir alimentos,
materiales o energía que son fundamentales para nuestras sociedades. Por otro
lado, el sector agroalimentario genera una gran cantidad de residuos con
posibilidad de ser utilizados para obtener productos de alto valor que pueden
ser aprovechados en la agricultura, alimentación o como materia prima para
generar energía. De ahí la importancia de aprovechar los residuos biológicos,
agrícolas y alimentarios, y contribuir a mejorar los sistemas de producción. La
bioeconomía se presenta como una estrategia para lograr este objetivo (Pérez y
col., 2023).
Diversos ejemplos de aplicación de la bioeconomía
circular en distintos sectores incluyen la adopción de prácticas agrícolas
sostenibles, como la agricultura ecológica, la agroecología y la agricultura de
precisión, con el fin de disminuir el uso de pesticidas y fertilizantes
químicos, mejorar la salud del suelo y aumentar la biodiversidad. Asimismo, se
destaca la gestión forestal sostenible que promueve la reforestación, la tala
controlada y la valorización de la madera y otros productos forestales no
maderables. Además, se menciona el desarrollo de procesos bioindustriales
eficientes y sostenibles para la producción de biocombustibles, bioproductos químicos, biomateriales y otros productos
basados en recursos biológicos. Por último, se hace referencia a la
implementación de sistemas de gestión de residuos sólidos urbanos que fomentan
la separación en la fuente, el reciclaje, la reutilización y la valorización
energética de los residuos, así como el aprovechamiento sostenible de los
recursos marinos para la producción de alimentos, biocombustibles,
biomateriales y otros productos biobasados, con el
objetivo de minimizar el impacto en los ecosistemas marinos.
La producción de alimentos es esencial para el progreso
social, lo que lleva al país a depender de la importación de alimentos, lo que
desequilibra su capacidad monetaria. Saumett y
colaboradores (2023) llevaron a cabo una investigación con el objetivo de
demostrar las posibilidades no solo de producir alimentos, sino también de
exportarlos, considerando las condiciones de los suelos cultivables. La
metodología se basó en el análisis de datos recopilados de publicaciones con
entrevistas a diversos actores. Durante el período 2019-2022, se participó en discusiones
sobre la situación del país y se asistió a eventos en diferentes regiones.
Inicialmente se consideró la bioeconomía como una estrategia de desarrollo
rural, pero posteriormente se amplió la visión hacia la producción de
alimentos, esencial para el desarrollo de un país afectado por la violencia y
la corrupción. La propuesta fundamental se centró en la forma en que la
naturaleza es apropiada y en cómo los grupos sociales se relacionan con sus
entornos. Como resultado, se destaca la esperanza de encontrar soluciones a los
problemas actuales. Este inventario de recursos ofrece la posibilidad de
desarrollar una industria alimentaria sólida, lo que plantea la pregunta sobre
las razones detrás del atraso y la falta de inversiones en este sector, que debería
ser la base del desarrollo y bienestar del país.
La transición hacia un nuevo modelo productivo basado
en la bioeconomía circular requiere un esfuerzo conjunto de gobiernos,
empresas, academia y sociedad civil. A pesar de su considerable potencial para
América Latina y el Caribe (ALC), el concepto de bioeconomía ha sido
escasamente integrado en las políticas públicas de los países de la región
(Rodríguez et al., 2017). Esto se debe, en parte, a la debilidad de sus
sistemas estadísticos, similares a los de otros países del Sur Global, donde la
base de datos estadística necesaria puede no estar disponible o ser limitada (Güldemund, 2025). Es necesario
implementar políticas públicas que incentiven la adopción de este modelo,
promover la investigación y el desarrollo tecnológico, fomentar la educación y
la capacitación en bioeconomía circular, y generar conciencia sobre la
importancia de un consumo responsable y sostenible.
La bioeconomía circular se presenta como una
oportunidad única para transformar nuestro sistema económico y construir un
futuro más sostenible, resiliente y próspero para las generaciones presentes y
futuras. Al adoptar este modelo, podemos reducir nuestra dependencia de los
recursos fósiles, proteger el medio ambiente, generar nuevas oportunidades
económicas y mejorar la calidad de vida de las personas en todo el mundo.
La bioeconomía se presenta como un nuevo enfoque
económico que tiene como objetivo principal la utilización sostenible de los
recursos biológicos con el fin de crear valor y promover el bienestar. A
diferencia del modelo económico convencional, que se basa en la explotación de
recursos fósiles y actividades contaminantes, la bioeconomía propone un enfoque
más ecológico y circular, en armonía con el entorno natural. De esta manera, la
bioeconomía fomenta la creación de nuevos modelos productivos que se
caracterizan por el uso eficiente de los recursos biológicos, la producción
sostenible, la economía circular, el enfoque territorial y la innovación
tecnológica.
De igual manera, la bioeconomía se identifica como un
componente crucial para alcanzar un consumo y producción sostenibles, ganando
relevancia progresivamente en la Unión Europea y a escala global (Kardun et al., 2021). El desarrollo sostenible amalgama el
consumo y la producción, fundamentándose en tres pilares esenciales: económico,
social y ambiental.
En los últimos años, la economía circular y la
bioeconomía han experimentado un crecimiento significativo en Francia,
impulsadas por las políticas públicas. En el estudio realizado por Dommer y de Vries (2023), se analizan los modelos de
negocio innovadores de la bioeconomía circular en el sector agroalimentario
francés, centrándose en los impulsores principales, elementos del modelo de
negocio, principios de la economía circular, facilitadores y barreras, así como
los beneficios de sostenibilidad. La investigación se basó en un análisis en
línea de 44 iniciativas locales, colaborativas y de pequeña escala. Las
estrategias empresariales parecen estar fundamentadas en los siete pilares de
la economía circular establecidos por la Agencia Francesa para el Medio
Ambiente y la Transición Ecológica, con un enfoque en el reciclaje,
adquisiciones sostenibles, y la ecología industrial y territorial. La ubicación
geográfica y la proximidad relacional de los actores son factores cruciales que
influyen en el éxito de estos modelos de negocio, junto con las tendencias de
consumo proambientales y el apoyo público local. Los resultados del estudio
revelan que las tres dimensiones de la sostenibilidad se consideran
integralmente en Francia, con un ligero énfasis en las dimensiones ambiental y
social sobre la económica.
La aplicación del concepto de juego y sus siete
componentes básicos permite a este estudio demostrar los elementos esenciales
de los modelos de negocio emergentes dentro de los sistemas de bioeconomía, sus
interrelaciones dinámicas y la necesidad de una atención política total.
Se pueden mencionar como ejemplos de nuevos modelos
productivos bioeconómicos las biorrefinerías, la
agricultura de precisión, la acuicultura sostenible, la bioeconomía forestal y
la bioeconomía azul. Cabe destacar que esta última se enfoca en la valorización
y uso sostenible de los recursos marinos para la elaboración de alimentos,
biocombustibles, biomateriales y otros productos derivados de la biología
marina.
La transición hacia nuevos modelos productivos bioeconómicos presenta desafíos, pero también ofrece
oportunidades. Es necesario contar con políticas públicas que apoyen el
desarrollo de la bioeconomía, fomenten la inversión en investigación e
innovación, y promuevan la capacitación y el desarrollo de capacidades en el
sector.
En definitiva, la bioeconomía y los nuevos modelos
productivos que impulsa representan una transformación hacia un futuro más
sostenible, justo y próspero. Al apostar por la valorización responsable de los
recursos biológicos, la bioeconomía puede contribuir a resolver los grandes
desafíos del siglo XXI, como el cambio climático, la seguridad alimentaria y la
escasez de recursos.
Bioeconomía
y calidad de vida
La bioeconomía es un modelo económico alternativo que
busca aprovechar los recursos biológicos de manera sostenible para generar
bienestar y prosperidad. A diferencia de la economía tradicional, basada en la
explotación de recursos fósiles y actividades contaminantes, la bioeconomía
apuesta por un enfoque más ecológico y responsable con el medio ambiente. En
este sentido, la bioeconomía desempeña un papel crucial en la mejora de la
calidad de vida de las personas, ya que puede contribuir a crear empleo verde,
impulsando el desarrollo de nuevos sectores económicos relacionados con la
producción, transformación y comercialización de productos biobasados,
lo que genera nuevas oportunidades de empleo en áreas como la agricultura
sostenible, la biotecnología, la bioenergía y la biomedicina. También se mejora
la salud y el bienestar, contribuyendo al desarrollo de productos biobasados más saludables y seguros para las personas, como
alimentos funcionales, medicamentos naturales y cosméticos biodegradables.
Además, promueve la producción de biomateriales para la industria médica y
farmacéutica, lo que puede mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Por otra parte, protege el medio ambiente al fomentar
prácticas productivas sostenibles que minimizan el impacto ambiental, como la
agricultura ecológica, la silvicultura responsable y la gestión eficiente de
los recursos hídricos. Esto contribuye a la conservación de la biodiversidad,
la lucha contra el cambio climático y la protección de los ecosistemas.
Contribuye a reducir la dependencia de los combustibles fósiles, promoviendo el
desarrollo de fuentes de energía renovables y biocombustibles, lo que reduce la
dependencia de los combustibles fósiles contaminantes y contribuye a la
seguridad energética. Además, impulsa el desarrollo rural: La bioeconomía
ofrece oportunidades para el desarrollo de las zonas rurales, ya que impulsa la
valorización de los recursos naturales y la diversificación económica.
En los últimos años, debido a los efectos negativos
del modelo económico tradicional de producción y consumo en el medio ambiente,
se han impulsado una serie de procesos de innovación para garantizar el respeto
a la capacidad de carga y resiliencia de nuestros ecosistemas. De esta manera,
surge la bioeconomía, la cual busca generar cambios significativos en la
organización y desarrollo de las sociedades con repercusiones en el bienestar y
la calidad de vida de las personas. Por consiguiente, Segura-Bonilla y col
(2023) llevaron a cabo un estudio con el propósito de examinar la relación
entre los conceptos de bioeconomía, innovación y calidad de vida, considerando
posibles relaciones de causalidad entre el bienestar y las iniciativas de
bioeconomía e innovación. Para ello, se utilizó un enfoque metodológico
cualitativo-descriptivo, que implicó un análisis detallado de las principales
definiciones de cada concepto, con el fin de comprenderlos de manera individual
y posteriormente en sus interrelaciones. El análisis de la literatura revela
que actualmente no existen estudios que aborden explícitamente la relación
entre estas tres áreas temáticas; sin embargo, teóricamente y en términos de
indicadores, se han encontrado investigaciones que vinculan la innovación con
la bioeconomía, y la bioeconomía y la innovación con la calidad de vida, lo que
sugiere la posibilidad de establecer una relación.
Conclusiones
La bioeconomía se presenta como un modelo económico
emergente que busca aprovechar los recursos biológicos de manera sostenible y
responsable para generar valor y bienestar, en contraposición al modelo
tradicional basado en recursos fósiles. A través de investigaciones recientes,
se ha observado un crecimiento significativo en la literatura científica sobre
bioeconomía, aunque se destaca la necesidad de abordar limitaciones
relacionadas con el desarrollo tecnológico y la implementación de propuestas.
La bioeconomía circular representa un cambio
fundamental en el paradigma económico actual, promoviendo la sostenibilidad y eficiencia
en el uso de recursos biológicos para minimizar el impacto ambiental y generar
valor a largo plazo. Este enfoque se contrapone al sistema lineal tradicional,
ofreciendo ventajas como la reducción del impacto ambiental, la creación de
empleo verde y la mejora de la competitividad empresarial, lo que lo convierte
en una oportunidad única para construir un futuro más sostenible y próspero.
La bioeconomía busca utilizar de manera sostenible los
recursos biológicos para generar valor y bienestar, promoviendo modelos
productivos basados en el aprovechamiento responsable de la biomasa, la
producción sostenible, la economía circular, el enfoque territorial y la
innovación tecnológica. Estos nuevos modelos representan una transformación
hacia un futuro más sostenible, justo y próspero, ofreciendo oportunidades para
abordar desafíos como el cambio climático, la seguridad alimentaria y la
escasez de recursos.
La bioeconomía se presenta como un modelo económico
alternativo que busca aprovechar los recursos biológicos de manera sostenible
para generar bienestar y prosperidad, promoviendo la creación de empleo verde,
mejorando la salud y el bienestar, protegiendo el medio ambiente, reduciendo la
dependencia de los combustibles fósiles e impulsando el desarrollo rural. A
través de procesos de innovación, se busca garantizar el respeto a la capacidad
de carga y resiliencia de los ecosistemas, generando cambios significativos en
la organización y desarrollo de las sociedades con repercusiones positivas en
la calidad de vida de las personas.
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Autoras:
Beatriz
Soledad: Profesora Investigadora
Titular. Licenciada en Química, con Especialización en Finanzas de la Empresa,
Maestría en Química en el área de alimentos, Doctorado en Química, en el área
de química analítica. Directora de la revista Tekhné
de la Facultad de Ingeniería. Ha trabajado para la industria alimentaria y
farmacéutica, ocupando puestos de alta dirección. Investigadora de la Universidad Católica
Andrés Bello y trabaja en el área de contaminantes, sustentabilidad y química
de alimentos. Profesora de pre y postgrado de la Universidad Católica Andrés
Bello y la Universidad Metropolitana donde imparte docencia en ingeniería y
también en el posgrado de Tecnología de Alimentos. Dicta la asignatura
Ecología, Ambiente y Sustentabilidad y ha trabajado con los proyectos COIL con
la Universidad de Indiana, USA (2021), Universidad del Sur de New York (USA),
SUNY (2022), y este semestre con el Tecnológico de Monterrey (México) (2023). Actualmente
es Profesora en el Doctorado de Ingeniería en la cátedra de Ingeniería Avanzada
II.
Gloria Aponte:
Ingeniero Químico (Universidad
Central de Venezuela, UCV), especialidad y maestría en Sistemas de Información
(Universidad Católica Andrés Bello, UCAB), Doctorado en Gestión de
Investigación y Desarrollo (UCV). Consultora en el área de vigilancia e
inteligencia tecnológica, gerencia de proyectos. Ha participado en proyectos
nacionales e internacionales con IALE Tecnología-España y Organización Mundial
de la Propiedad Intelectual (OMPI) en el proyecto Creación de Centros de Apoyo
a la Tecnología y la Innovación en diversos países de América Latina. Coordinadora
de proyectos de Inteligencia Tecnológica en PDVSA-Intevep
y formó parte de diferentes equipos de investigación en proyectos de refinación
de petróleo, petroquímica y energías renovables (1988-2003). Participa como
experto internacional en el programa de formación a distancia patrocinado por
la OMPI en cursos de propiedad industrial. Actualmente es Profesora en el
Doctorado en Ingeniería y en los postgrados de Sistemas de Información y
Gerencia de Proyectos e investigadora en el Centro de Investigación y
Desarrollo de Ingeniería de la UCAB.
Johana Delgado:
Ingeniera Industrial y
Comunicadora Social con experiencia demostrada en liderazgo de proyectos
enfocados en mejora de procesos, sostenibilidad y desarrollo social. Formada en
la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y actualmente cursa una maestría en
Ingeniería Mecánica en la Universidad Simón Bolívar (USB). Ha dirigido y
participado en proyectos significativos en áreas como: WASH (agua, saneamiento
e higiene), diseño y mejora de procesos productivos, ecodiseño, marketing y
comunicaciones integradas de mercadeo, buscando siempre promover prácticas
sostenibles y mejoras en la calidad de vida de las personas y productividad en
las empresas. Actualmente trabaja como profesor investigador asistente en
el Centro de Investigación y Desarrollo de Ingeniería (CIDI UCAB) y es profesor
ordinario de las asignaturas Fundamentos de Ingeniería Industrial e
Introducción a la Ingeniería para la Escuela de Ing. Industrial de la UCAB.
Jefa de Redacción de la Revista Tekhné de la
Facultad de Ingeniería.