The
phenomenology of hybrid educational modality in the university context:
a husserlian approach
George Herney Cárdenas Cumare
Universidad José Antonio
Páez
San Diego, Valencia,
Venezuela
Correo: georgehcc@gmail.com
Orcid: https://orcid.org/0000-0002-0534-6954
Resumen
El artículo examina cómo la
fenomenología husserliana ofrece un marco filosófico
y metodológico para analizar la modalidad educativa híbrida en el contexto
universitario post-COVID-19. La pandemia impulsó una transición rápida hacia la
educación virtual y, con la reapertura gradual, surgió la necesidad de modelos
híbridos que integran lo mejor de lo presencial y lo digital. Este nuevo
paradigma plantea desafíos complejos que requieren una comprensión profunda de
la experiencia educativa desde la perspectiva de los participantes. A través de
la fenomenología, que se enfoca en la descripción y análisis de las
experiencias tal como se presentan a la conciencia, se puede explorar cómo
estudiantes y docentes perciben y viven esta transición. Como desarrollo
metodológico, se basó en los procesos propios de una investigación documental
y, de acuerdo con la profundidad con la que se llevó a cabo, se cataloga como
un estudio de tipo descriptivo. El artículo reflexiona sobre la capacidad de la
fenomenología para captar la riqueza y complejidad de estas experiencias educativas
híbridas, algo que las metodologías tradicionales a menudo no logran. En este
sentido, la fenomenología de Husserl se presenta como un prisma analítico
valioso para desentrañar la esencia de la experiencia educativa, permitiendo
una comprensión más profunda y matizada de los desafíos pedagógicos y
tecnológicos que enfrentan las universidades en el escenario contemporáneo.
Palabras
clave:
Fenomenología, Modalidad educativa híbrida, Educación Universitaria, Enfoque husserliano, Contexto post-COVID-19.
Abstract
The article
examines how Husserlian phenomenology provides a
philosophical and methodological framework for analyzing the hybrid educational
modality in the post-COVID-19 university context. The pandemic prompted a rapid
transition to virtual education, and with the gradual reopening, the need arose
for hybrid models that integrate the best of both in-person and digital
formats. This new paradigm presents complex challenges that require a deep
understanding of the educational experience from the participants'
perspectives. Through phenomenology, which focuses on the description and
analysis of experiences as they present themselves to consciousness, it is
possible to explore how students and teachers perceive and experience this
transition. The methodological development was based on the processes of a
documentary research and, given the depth with which it was carried out, it is
classified as a descriptive study. The article reflects on the capacity of
phenomenology to capture the richness and complexity of these hybrid
educational experiences, something that traditional methodologies often fail to
achieve. In this sense, Husserl's phenomenology emerges as a valuable
analytical prism for unraveling the essence of the
Keywords:
Phenomenology, Hybrid Educational Modality, University Education, Husserlian Approach, Post-COVID-19 Context.
La fenomenología husserliana,
como paradigma filosófico y metodológico, ofrece un prisma analítico de
extraordinaria profundidad para examinar la modalidad educativa híbrida en el
contexto universitario, especialmente en el escenario post-COVID-19. La
pandemia obligó a una rápida transición hacia la educación en modalidades
distintas a la tradicional y, con la reapertura gradual, surgió la necesidad de
modelos híbridos que combinan lo mejor de ambos mundos: lo presencial y lo
digital.
El presente artículo propone
reflexionar esta intersección desde la óptica de Edmund Husserl, empleando sus
conceptos fundamentales para desentrañar la esencia de la experiencia educativa
en este nuevo paradigma. Al aplicar la fenomenología husserliana,
que se centra en la descripción y el análisis de la experiencia consciente, se
puede explorar cómo los estudiantes y docentes perciben y viven la transición a
un entorno híbrido.
La educación universitaria enfrenta
desafíos complejos y multifacéticos en la era contemporánea, exacerbados por la
pandemia de COVID-19. La transición rápida y forzada a modalidades de enseñanza
virtual y posteriormente híbridas ha creado un entorno educativo sin
precedentes. Esta nueva configuración demanda una comprensión profunda de la
experiencia educativa desde la perspectiva de los participantes. Sin embargo,
las metodologías tradicionales de investigación educativa a menudo no logran
capturar la riqueza y complejidad de estas experiencias. Aquí es donde la
fenomenología de Husserl puede proporcionar un marco valioso, ya que se centra
en la descripción y análisis de las experiencias tal como se presentan a la
conciencia.
En el contexto post-pandémico,
la educación universitaria se encuentra en una encrucijada crítica, marcada por
la implementación acelerada de modalidades educativas híbridas que combinan la
enseñanza presencial y con la virtual. Esta transición, aunque necesaria, ha
generado una serie de desafíos pedagógicos, tecnológicos y psicológicos que
requieren un análisis profundo y detallado. El problema central radica en cómo
estas modalidades híbridas afectan la experiencia educativa de estudiantes y
docentes y cómo pueden ser comprendidas y mejoradas mediante un enfoque
fenomenológico.
La Fenomenología de Husserl
La fenomenología, tal
como fue concebida por Edmund Husserl, se erige como una disciplina filosófica
dedicada a la descripción y análisis de las estructuras de la experiencia
consciente. En este sentido, cuando Husserl (1949) inicia su estudio sobre la
fenomenología, indicó:
La fenomenología pura, de la que aquí
queremos buscar el camino, caracterizar la singular posición que ocupa entre
las demás ciencias y mostrar que es la ciencia fundamental de la filosofía, es
una ciencia esencialmente nueva, alejada del pensar natural… Se llama a sí
misma ciencia de los fenómenos. (p. 7).
Es así como esta ciencia
de los fenómenos ocupa una posición singular entre las demás ciencias, ya que
su enfoque no es el mundo empírico per se, sino las estructuras
intencionales de la conciencia que constituyen y dan sentido a dicho mundo. La
fenomenología busca revelar las condiciones a priori de toda experiencia
posible, desentrañando los modos en que los fenómenos se presentan a la
conciencia y cómo esta los aprehende y les otorga significado. En este sentido,
Husserl considera a la fenomenología como la ciencia fundamental de la
filosofía, una disciplina que proporciona los cimientos epistemológicos y
ontológicos para todas las demás ciencias.
La fenomenología de
Husserl, con su énfasis en la intencionalidad de la conciencia y la descripción
de la experiencia vivida, ofrece una herramienta poderosa para abordar estos
desafíos. Según Husserl, «toda conciencia es conciencia de algo» (Husserl,
1960, p. 33), lo que implica que cada acto de conciencia está dirigido hacia un
objeto intencional. En el contexto educativo híbrido, estos objetos
intencionales incluyen no solo el contenido académico, sino también las
interacciones sociales, las plataformas tecnológicas y los entornos físicos y
virtuales. La cuestión central es cómo estas múltiples facetas de la
experiencia educativa híbrida son vividas y percibidas por los estudiantes y
docentes.
La propuesta de Husserl
sobre retener el fenómeno tal como se nos presenta a la conciencia, concede a
la conciencia un papel central en la generación del conocimiento; este enfoque
fenomenológico se basa en la premisa de que el conocimiento auténtico solo
puede derivarse de la experiencia inmediata y directa, sin la interferencia de
prejuicios o supuestos previos (Husserl, 1970). «Un concepto que Habermas
utilizó como el paradigma de la filosofía de la conciencia» (Cabot,
2022, p. 465). En este paradigma, la fenomenología husserliana
rechaza el conocimiento mediado o construido, insistiendo en que la experiencia
directa e inmediata es el fundamento de toda comprensión. Esto se alinea con la
búsqueda husserliana de «volver a las cosas mismas»
(Husserl, 2012, p. 35), donde el foco está en los actos de la conciencia como
fuente primaria de conocimiento.
Sin embargo, Habermas
(1985) observa que la epistemología moderna ha transitado desde este paradigma
de la conciencia hacia lo que él denomina el «paradigma de la producción» (p.
99). Este nuevo enfoque, emergente a partir del siglo XIX, conceptualiza el
conocimiento no como una mera revelación de la conciencia, sino como un
producto de procesos estructurados de producción de conocimiento. Este cambio
refleja un giro hacia las metodologías científicas y tecnológicas, en las
cuales el conocimiento se genera a través de prácticas experimentales y
sistemas organizados de investigación.
Posteriormente, Habermas
(1985) sugiere que este paradigma de la producción ha sido desplazado por el
paradigma del entendimiento. Este último paradigma se centra en el consenso
y la intersubjetividad como bases del conocimiento. Aquí, el conocimiento no es
simplemente producido, sino que es construido colectivamente a través del
diálogo y la interacción social. Este paradigma es particularmente relevante en
el ámbito educativo, donde la comprensión se alcanza mediante la colaboración y
el intercambio de ideas.
Así, en el contexto
educativo actual, particularmente en la educación híbrida postpandemia, estas
transiciones paradigmáticas tienen implicaciones significativas. El paradigma
de la conciencia puede fomentar un enfoque introspectivo y reflexivo en la
enseñanza, permitiendo a los educadores valorar las experiencias individuales
de los estudiantes. El paradigma de la producción subraya la importancia de
integrar tecnologías y metodologías científicas en el currículo, reflejando la
naturaleza cada vez más digital y tecnificada de la educación. Finalmente, el
paradigma del entendimiento resalta la necesidad de un aprendizaje colaborativo
y un entorno de diálogo abierto en el que se valoren diversas perspectivas y se
fomente el desarrollo conjunto del conocimiento.
Es importante señalar que
la fenomenología husserliana introduce el concepto de
epojé, o reducción fenomenológica, en palabras de Husserl (1998):
La epojé universal respecto del
mundo que llega a ser consciente (su
puesta entre paréntesis) desconecta del
campo fenomenológico el mundo que para el sujeto en cuestión pura y simplemente
existe, pero en su lugar se presenta el mundo así y asá consciente ‘como tal’,
el ‘mundo entre paréntesis’; o lo que es lo mismo en lugar del mundo o en lugar
de algo mundano singular puro y simple, se presenta el respectivo sentido de
consciencia en sus diferentes modos. (p. 43).
En esencia, es un método
que propone la suspensión de juicios y suposiciones previas sobre el mundo para
permitir una comprensión pura y directa de los fenómenos tal como se presentan
a la conciencia. Este acto de suspender el juicio se refiere a lo que Husserl
denomina la actitud natural, donde las personas suelen asumir la realidad del
mundo externo sin cuestionamiento.
El propósito de la epojé
es permitir que los fenómenos sean examinados sin las influencias
distorsionadoras de las creencias preexistentes, las teorías científicas o las
experiencias pasadas. Mediante esta reducción, Husserl busca alcanzar una descripción
precisa y esencial de la experiencia consciente, donde se puede acceder a las
cosas mismas en su pureza originaria.
Otro aspecto crucial de
Husserl es el concepto del mundo de la vida (Lebenswelt) el cual lo
define como «el mundo de la experiencia sensible que viene dado siempre de
antemano como evidencia incuestionable, y toda la vida mental que se alimenta
de ella, tanto la acientífica como, finalmente, también la científica»
(Husserl, 1984, p. 77), que se refiere al mundo pre-científico
de la experiencia inmediata. En la educación híbrida, el mundo de la vida de
los estudiantes y docentes se reconfigura constantemente, fusionando lo físico
y lo virtual en una nueva realidad experiencial. Este cambio profundo en el Lebenswelt
educativo plantea preguntas sobre cómo se estructuran y significan estas
experiencias híbridas.
Fenomenología en la Modalidad Educativa Híbrida
La modalidad educativa
híbrida combina elementos de la educación presencial y virtual, ofreciendo
flexibilidad y acceso a recursos variados. Sin embargo, esta combinación
también plantea desafíos en términos de integración pedagógica y experiencia
estudiantil.
La educación híbrida se
configura como una amalgama de enfoques pedagógicos, aunque los estudiantes
continúan participando en experiencias presenciales en el aula, estas se
complementan con actividades y procesos de aprendizaje en línea. Cada
institución proporciona experiencias diversas al implementarla; de este modo,
algunas instituciones organizan un día presencial para que los estudiantes se
conozcan, mientras que toda la instrucción se lleva a cabo mediante vídeos, con
las tareas asignadas y entregadas en plataformas en línea. Otras instituciones
suministran materiales de lectura e información en línea antes de las clases,
reservando las discusiones grupales para cuando los estudiantes se encuentran
físicamente en las sesiones.
La educación híbrida
implica un enfoque educativo que se apoya exclusivamente en tecnologías
digitales y se fundamenta en la utilización de diversas modalidades de
aprendizaje. En este sentido, Rama (2021) indica que:
La educación híbrida implica la
construcción de una nueva educación con formas de gestión diferenciadas y más
complejas, con uso de formas sincrónicas, asincrónicas, automatizadas y
manuales y dinámicas más flexibles para atender la creciente demanda de acceso
y promover la creación de diversidad de ambientes de aprendizaje ajustados a
las singularidades de los diversos campos profesionales, del conocimiento y
sociales, y de aprovechar la amplitud y diversidad de formas de desarrollo
virtuales. (p. 121).
Este enfoque utiliza
tanto modalidades sincrónicas como asincrónicas, automatizadas y manuales,
buscando flexibilidad para satisfacer la creciente demanda de acceso a la
educación. Además, se destaca la necesidad de crear entornos de aprendizaje
diversos, adaptados a las particularidades de distintos campos profesionales y
sociales. La amplitud y diversidad de formas de desarrollo virtual se presentan
como oportunidades clave en este modelo. A pesar de estos beneficios, es
esencial abordar críticamente los desafíos y complejidades asociados con la
implementación efectiva de la educación híbrida, incluyendo la equidad en el
acceso y la calidad de la experiencia educativa ofrecida.
Aplicar la fenomenología
de Husserl en el contexto de la educación híbrida puede proporcionar una
comprensión más profunda y matizada de estas experiencias. La fenomenología husserliana, con su enfoque en la intencionalidad de la
conciencia y la descripción rigurosa de la experiencia vivida, invita a
explorar cómo los elementos del entorno educativo híbrido se constituyen en la
conciencia de los estudiantes y docentes. Este análisis no se limita a la
superficie de los fenómenos educativos, sino que busca desentrañar las
estructuras esenciales que subyacen a las experiencias educativas en esta
modalidad.
La intencionalidad es un
concepto central en la fenomenología de Edmund Husserl y constituye uno de los
pilares fundamentales para la comprensión de su filosofía. Según Husserl, la
intencionalidad se refiere a la característica esencial de la conciencia por la
cual todos los actos de la conciencia están dirigidos hacia algo. Esta idea se
expresa en su afirmación de que «toda conciencia es conciencia de algo» (Husserl,
1960, p. 33). En este sentido, Xirau (1966, como se citó en Iglesias, 2015)
indica:
La intencionalidad en Husserl, que nada
tiene que ver con la palabra «intención» en tanto propósito, significa […] que
toda percepción es percepción de una cosa percibida, todo pensamiento de una
cosa pensada, todo deseo de una cosa deseada […], todo Cogito de un Cogitatum. (Xirau, 1966, p.134).
En otras palabras, Xirau
explica que el concepto de intencionalidad permite superar la dicotomía entre realismo e idealismo. Según él, la
conciencia no tiene realidad fuera de la relación que establece con algo más.
Todo su ser se define por estar en relación con algo que no es ella misma. La
intencionalidad no es una característica adicional a la existencia del sujeto y
del objeto, sino el hecho fundamental que define la conciencia y a través del
cual se forman y se contrastan la subjetividad y la objetividad. Por tanto, la
existencia de la conciencia se basa en la intencionalidad, que no es solo una
propiedad de la conciencia, sino su esencia misma.
La intencionalidad,
entendida por Husserl como la característica esencial de la conciencia de estar
siempre dirigida hacia algo, invita a reconsiderar la relación entre el docente
y la tecnología digital (Zahavi, 2003). Desde esta perspectiva,
las competencias digitales pueden ser comprendidas no simplemente como un
conjunto de habilidades técnicas, sino como una forma de conciencia
intencionalmente dirigida hacia las posibilidades pedagógicas que emergen en la
intersección del mundo digital y el acto educativo.
La intencionalidad
implica que la conciencia siempre se dirige hacia algo con un propósito
específico. Para los docentes, esto significa desarrollar una conciencia
intencional hacia las herramientas digitales que utilizan en sus prácticas
educativas. No se trata simplemente de conocer las herramientas, sino de
comprender profundamente su propósito y potencial en el proceso de
enseñanza-aprendizaje. Según Castañeda et al. (2018), esta conciencia
intencional ayuda a los docentes a ver más allá de la superficie de las
herramientas tecnológicas, identificando cómo pueden mejorar la interacción con
los estudiantes, facilitar la comprensión de los contenidos y promover un
aprendizaje más activo y participativo.
Es crucial reflexionar
sobre cómo estas nuevas modalidades educativas pueden facilitar o dificultar la
experiencia de la libertad y la autenticidad en los estudiantes. La forma en
que se diseñan y se implementan los entornos virtuales puede influir
significativamente en la percepción que tienen los estudiantes sobre su
capacidad de tomar decisiones y de participar activamente en su propio proceso
de aprendizaje. Promover un entorno educativo que fomente la reflexión crítica,
la colaboración significativa y el desarrollo personal es fundamental para
mitigar cualquier sensación de mala fe
y promover una verdadera experiencia educativa que empodere a los estudiantes
en su búsqueda de conocimiento y crecimiento personal.
Para abordar estos
desafíos, las universidades pueden emplear la epojé fenomenológica
propuesta por Husserl (1962), suspendiendo sus preconcepciones y comprendiendo
las vivencias de docentes y estudiantes en la virtualidad desde una actitud de
apertura. El primer principio determinado por Husserl (citado en Villanueva,
2014) para acercarse a la subjetividad, es esencial aplicar la epojé,
que implica suspender o poner entre paréntesis la suposición de la actitud
natural. Esta actitud se manifiesta tanto en nuestra forma habitual de
relacionarnos con el mundo como en la práctica científica, donde solemos asumir
que el mundo y los hechos que lo componen son una realidad independiente,
existente por sí misma, más allá de la conciencia que los percibe, valora o
experimenta.
En otras palabras, «la
epojé hace referencia a la eliminación de todo lo que nos limita percibir las
cosas mismas, ya que la actitud natural por su naturaleza objetiva nos lo
impide. Practicar epojé, se refiere, abstenerse o prescindir»
(Villanueva, 2014, p. 220); esta reducción trascendental permitiría acceder a
la esencia de las experiencias en la educación híbrida, más allá de juicios
previos.
Por otro lado, la
reducción fenomenológica, el método husserliano de poner
entre paréntesis los juicios y presuposiciones sobre el mundo, ofrece un
camino para abordar las tecnologías digitales en la educación con una mirada
renovada (Moran, 2000). Este ejercicio de epojé permite al docente
suspender temporalmente sus preconcepciones sobre la tecnología, sean estas
tecno-optimistas o tecno-pesimistas, para examinar la esencia misma de la
experiencia educativa mediada por lo digital.
La reducción
trascendental en la fenomenología de Husserl ofrece un enfoque para acceder a
la esencia de las experiencias educativas en el contexto de la educación
híbrida. Este método filosófico, al suspender juicios previos y asumir una
actitud de epojé, permite una descripción más pura y directa de las
experiencias tal como se presentan a la conciencia (Husserl, 2012). La
reducción trascendental busca revelar las estructuras fundamentales de la
experiencia consciente, basándose en la premisa de que existen esencias
invariables que subyacen a las variaciones fenomenológicas.
Este enfoque se alinea
con la tradición socrático-platónica, que sostiene que existe una realidad
esencial detrás de las apariencias sensibles. Sócrates y Platón abogaron por la
existencia de ideas o formas puras que representan la esencia de las cosas, más
allá de sus manifestaciones sensibles y cambiantes.
La relación entre la
fenomenología de Edmund Husserl y la tradición socrático-platónica es profunda
y reveladora. La conexión fundamental entre la filosofía de Platón y la
fenomenología de Husserl no radica tanto en una categoría específica, como el eîdos, o en
una serie de conceptos como el eîdos, el método, o la episteme. Más bien, la esencia de
esta relación se encuentra en la noción de que el significado de una ciencia
auténtica, y por ende de la filosofía fenomenológica, está intrínsecamente
ligado a la idea de contribuir al bienestar de la vida individual y colectiva,
orientándola hacia su continua renovación; en este sentido, afirma Husserl
(2002): «La fe que nos embarga es que a nuestra cultura no le es dado
conformarse; es la fe de que la cultura puede y debe ser reformada por la razón
del hombre y por la voluntad del hombre». (p. 17).
Desde un punto de vista
crítico, la propuesta de que Husserl toma de Platón no solo los conceptos de eidê, sino también una visión teleológica más
amplia, merece un examen detallado. La fenomenología husserliana,
centrada en la descripción de la experiencia consciente, se diferencia de la
filosofía platónica, que se enfoca en las Ideas como entidades trascendentes y
eternas. Husserl, en su búsqueda de una filosofía primera, «intenta alejarse de
las especulaciones metafísicas y centrarse en la esencia de las experiencias
vividas» (Husserl, 1931, p. 26). Sin embargo, la tesis de que Husserl adopta la
teleología platónica parece desafiar su inclinación por la neutralidad
descriptiva, que pretende evitar imponer una dirección teleológica a la
experiencia fenomenológica.
En contraste, la
filosofía de Foucault, particularmente su enfoque en la genealogía, ofrece una
ruptura significativa con la fenomenología husserliana.
Según Foucault, el conocimiento y la verdad no emergen de una esencia fija sino
de relaciones de poder/saber que constituyen y delimitan el sujeto y sus
experiencias (Foucault, 2002). En su paradigma de la producción, Foucault
argumenta que el sujeto no es autónomo, sino que su identidad y conocimiento
están profundamente influenciados por las estructuras de poder y los contextos
históricos específicos. Este enfoque implica que no existen esencias
universales o eternas, sino que el conocimiento y la identidad están en
constante flujo y construcción social.
La tensión entre la
fenomenología de Husserl y la genealogía foucaulteana
presenta un desafío central en el contexto de la educación híbrida en las
universidades. Husserl aboga por identificar esencias universales en las
experiencias educativas, una perspectiva que puede ayudar a docentes y
estudiantes a navegar y dar sentido a la combinación de entornos físicos y
virtuales. Por otro lado, Foucault cuestiona esta aproximación esencialista,
subrayando el rol que las dinámicas de poder juegan en la construcción del conocimiento
y la identidad dentro de contextos educativos.
Este enfoque fomenta una
evaluación crítica de cómo se establecen y perpetúan las jerarquías y prácticas
en la educación. Para desarrollar modelos educativos híbridos efectivos, es
necesario integrar ambas perspectivas: aprovechando la fenomenología para
profundizar en la experiencia individual, mientras que se utiliza la crítica foucaulteana para desmantelar las estructuras de poder que
limitan la equidad y la diversidad en la educación universitaria.
Los Paradigmas de la Educación Híbrida de
Kuhn
En La estructura de
las revoluciones científicas, Kuhn (1962) define el término paradigma para
describir los marcos teóricos predominantes en la ciencia. Kuhn afirma que los
paradigmas son sistemas de prácticas y creencias que definen a una comunidad
científica durante un período de tiempo. Un paradigma entra en crisis cuando se
enfrenta a anomalías que no puede explicar, lo que provoca una revolución
científica y la adopción de un nuevo paradigma.
Según Kuhn, las anomalías
son las irregularidades o los fenómenos que no pueden ser explicados dentro del
marco teórico vigente, lo que lleva a una crisis que culmina en una revolución
científica y, finalmente, en el establecimiento de un nuevo paradigma (Kuhn,
1962). Sin embargo, la interpretación de que estas anomalías son intrínsecas a
la lógica del paradigma sugiere que el cambio no es tanto un factor externo o
revolucionario, sino un proceso de evolución interna y lógica del discurso
científico.
Este enfoque sugiere que
el desarrollo científico es más un proceso continuo de refinamiento y ajuste
interno que un cambio radical impuesto por factores externos. En este sentido,
Lakatos (1978) propuso una visión más matizada con su metodología de programas
de investigación científica, donde las teorías progresan a través de cambios en
los núcleos y cinturones de protección, en lugar de ser completamente
reemplazadas.
Al situar el origen del
cambio paradigmático dentro de la lógica interna del paradigma mismo, se reconfigura
la comprensión del progreso científico, alineándose más con una visión
gradualista que reconoce el papel de las anomalías como catalizadores para el
cambio, pero no como la causa principal de un desplazamiento abrupto de
paradigmas. Este enfoque filosófico invita a reconsiderar la naturaleza del
cambio científico y a entenderlo como un proceso intrínsecamente ligado a la
dinámica lógica de los propios paradigmas.
La pandemia de COVID-19
ha precipitado un cambio paradigmático en la educación, particularmente en la
modalidad híbrida, a través de un evento disruptivo que resuena con la teoría
de las revoluciones científicas de Thomas Kuhn. De manera similar, la pandemia
funcionó como una anomalía en el sistema educativo tradicional, revelando las limitaciones
y deficiencias de los métodos convencionales de enseñanza y aprendizaje.
En primer lugar, es
importante considerar que antes de la pandemia, la educación híbrida era una
opción complementaria dentro de muchas instituciones educativas, principalmente
utilizada en situaciones específicas o como una innovación secundaria. Sin
embargo, la interrupción global causada por el COVID-19 obligó a un repentino y
generalizado cambio hacia modalidades educativas híbridas, donde la combinación
de clases presenciales y virtuales se convirtió en una necesidad ineludible.
Este fenómeno no solo desafió las prácticas pedagógicas establecidas, sino que
también puso a prueba la infraestructura tecnológica y la capacidad de
adaptación de docentes y estudiantes.
Además, desde una
perspectiva filosófica, este cambio paradigmático refleja lo que Kuhn denomina
una transformación no acumulativa en el proceso científico. La transición hacia
la educación híbrida no fue simplemente una acumulación de mejoras técnicas o
metodológicas; representó una reconfiguración fundamental de las prácticas
educativas. Este cambio paradigmático implicó una nueva comprensión de la
interacción educativa, donde las barreras físicas y temporales se diluyeron,
permitiendo una mayor flexibilidad y personalización del aprendizaje.
Entonces, la adopción
generalizada de la educación híbrida también ha provocado una reflexión sobre
la naturaleza del conocimiento y su transmisión. Como señala Biesta (2010), la educación no es solo una cuestión de
efectividad o rendimiento, sino también de significado y propósito. En este
sentido, el nuevo paradigma educativo exige una reevaluación crítica de los
objetivos y métodos educativos, adaptándolos a un mundo cada vez más
interconectado y tecnológico.
En este contexto, la
fenomenología, como método filosófico, permite a los educadores examinar
críticamente estas transformaciones al revelar las estructuras esenciales de
las nuevas experiencias educativas. En lugar de simplemente adaptar técnicas
existentes, la fenomenología ofrece una comprensión profunda de cómo las
tecnologías híbridas reconfiguran la esencia del proceso educativo. Esto
permite una adaptación más reflexiva y consciente al cambio paradigmático,
alineándose con la idea de Kuhn de que los paradigmas evolucionan no solo por
acumulación, sino por una reevaluación fundamental de las estructuras teóricas.
Episteme de Foucault en la Educación
Híbrida
En su obra Las
palabras y las cosas (1966), Michel Foucault presenta la idea de episteme,
que se refiere a las condiciones de posibilidad del conocimiento en una época
específica. Según Foucault, el poder está intrínsecamente relacionado con el
conocimiento, y las estructuras de poder determinan qué se considera verdadero
en un momento histórico. Foucault sostiene que el sujeto es una creación de
relaciones de poder/saber, a diferencia de Husserl, quien ve al sujeto como una
conciencia intencional.
Esto significa que las
prácticas pedagógicas y las tecnologías digitales en el ámbito de la educación
híbrida están llenas de relaciones de poder y no son neutras. Al reconocer cómo
las estructuras de poder influyen en el uso y la percepción de las herramientas
digitales, la fenomenología de Husserl puede complementarse con la perspectiva foucaultiana. Foucault (1966) afirma que examinar
detenidamente estas relaciones puede revelar cómo las prácticas educativas
reproducen o desafían las dinámicas de poder existentes.
Foucault argumenta que el
conocimiento no es simplemente una emanación de la consciencia intencional,
sino que está intrínsecamente ligado a las dinámicas de poder, formando lo que
él denomina «saber/poder» (Foucault, 1977). En su visión, el sujeto no solo
está condicionado por estructuras externas, sino que es un producto de estas
estructuras, que moldean su capacidad de autocomprensión y conocimiento. La
consciencia, en este marco, pierde su carácter de autonomía y universalidad, y
en cambio, se convierte en un dispositivo del poder que opera dentro de un
campo de fuerzas.
Dado que Husserl y
Foucault ofrecen modelos opuestos del sujeto y la consciencia, la posibilidad
de reconciliar estos enfoques filosóficos parece desafiante. La propuesta de
una fenomenología del poder podría ofrecer una vía para superar esta
disyuntiva. Tal aproximación implicaría examinar cómo las estructuras de poder
influyen en la constitución de la experiencia y la consciencia, sin negar la
validez del análisis fenomenológico de las esencias.
La fenomenología del
poder, según López (1999), añade una dimensión adicional al análisis al examinar
las dinámicas de influencia y resistencia dentro de las instituciones
educativas. Esta perspectiva revela cómo las relaciones de poder afectan las
decisiones institucionales y moldean las experiencias educativas de docentes y
estudiantes. Las dinámicas de poder pueden influir en la implementación de
políticas educativas y en la distribución de recursos, afectando directamente
la equidad y la calidad educativa en el contexto venezolano. En este sentido,
López (1999) manifiesta:
Por ello la universidad que hemos tenido
ha sido el modelo de universidad del poder de la institución partidista
militarizada. Lo que equivale a decir: una universidad donde las autoridades,
tradicionalmente impuestas por cogollos, distribuyen a discreción la
administración y el presupuesto universitario… Un modelo de universidad que se
maneja internamente de acuerdo al mismo principio del centralismo democrático
con el que se maneja el partido militarizado. (pp. 179-180).
Este enfoque integrador
podría ofrecer una perspectiva que reconozca la influencia de las relaciones de
poder en la configuración de las experiencias mientras mantiene la posibilidad
de captar y analizar las esencias de esos fenómenos a través de la fenomenología
(Dreyfus & Rabinow, 1982).
Una guía crítica que
considere la perspectiva foucaultiana debería ir más
allá de simplemente ajustar la práctica pedagógica para abordar los efectos de
poder. Debería implicar una reexaminación de las estructuras de poder que
subyacen en la tecnología educativa misma y cómo estas estructuras pueden ser
desafiadas o renegociadas. La fenomenología, en su enfoque en la experiencia
vivida, puede ofrecer herramientas para una reflexión más profunda sobre cómo
los sujetos experimentan y son afectados por estas tecnologías. Sin embargo,
para ser verdaderamente crítica, esta reflexión debe estar informada por un
entendimiento de cómo las relaciones de poder influyen en la constitución de
esas experiencias y en la producción de conocimiento.
La tarea entonces es
doble: primero, los educadores deben estar atentos a cómo las tecnologías
educativas estructuran y limitan la experiencia educativa y, segundo, deben
buscar formas de utilizar la tecnología de manera que desafíe y redistribuya el
poder en lugar de perpetuarlo. Este enfoque requiere no solo una conciencia
fenomenológica de la experiencia, sino también un análisis crítico de las
estructuras de poder que afectan esa experiencia. La integración de estos dos
enfoques puede contribuir a una práctica pedagógica que no solo reconoce los
efectos del poder, sino que también trabaja activamente para reformar las
dinámicas que perpetúan la inequidad y la injusticia en el ámbito educativo.
Metodología
El desarrollo
metodológico de esta investigación se basa en un enfoque documental,
caracterizado por un análisis profundo y sistemático de fuentes bibliográficas
y otros documentos relevantes. Este tipo de investigación permite una
exploración exhaustiva de la fenomenología husserliana
y su aplicación en el contexto de la educación híbrida universitaria
post-COVID-19. Criterio que se sustenta en lo planteado por Arias-Odon (2016; como se cita en Arias, 2024), cuando afirma que
una investigación documental es «un proceso dirigido a la búsqueda de nuevos
conocimientos mediante la recuperación, análisis e interpretación de datos
secundarios, es decir, los obtenidos y publicados por otros investigadores o
instituciones científicas en fuentes documentales: impresas, audiovisuales o
electrónicas» (p. 12).
El estudio se clasifica
como descriptivo, dado que su objetivo principal es detallar y analizar las
experiencias educativas desde una perspectiva fenomenológica, capturando la
complejidad y las sutilezas de estas vivencias en un entorno híbrido. En este
orden de ideas, es importante mencionar, que Palella y Martins
(2017), señalan el nivel descriptivo como:
El propósito de este nivel es el de
interpretar realidades de hecho. Incluye descripción, registro, análisis e
interpretación de la naturaleza actual, composición o procesos de los
fenómenos. El nivel descriptivo hace énfasis sobre conclusiones dominantes o
sobre cómo una persona, grupo o cosa se conduce o funciona en el presente (p.
92).
El proceso metodológico
inició con la identificación y recopilación de textos clave sobre la
fenomenología, incluyendo obras de Edmund Husserl y estudios contemporáneos que
aplican sus principios filosóficos en la educación. Posteriormente, se realizó
una revisión crítica de la literatura, que permitió establecer una comprensión
clara de cómo la fenomenología puede ser utilizada para interpretar la
experiencia educativa en contextos híbridos.
Resultados y discusión
La intersección entre la
fenomenología husserliana y las competencias
digitales docentes en entornos educativos híbridos ofrece un terreno fértil
para repensar y reimaginar la educación en la era
digital, alejándose de un enfoque meramente tecnocrático y conduciendo hacia
una comprensión más profunda y holística de la relación entre el educador, la
tecnología y el acto pedagógico.
Esta perspectiva
filosófica invita a considerar las competencias digitales no como atributos
fijos que un docente posee, sino como un flujo dinámico de interacciones entre
la conciencia del educador, las herramientas digitales y el contexto
pedagógico, revelando cómo la intencionalidad del docente se dirige hacia y es
moldeada por las tecnologías digitales, mientras que la reducción
fenomenológica nos permite suspender nuestras preconcepciones para examinar la
experiencia educativa digital en su forma más pura.
Esta visión tiene
implicaciones prácticas significativas para el desarrollo y la implementación
de programas de formación docente, sugiriendo la necesidad de fomentar una
práctica reflexiva profunda, diseñar ejercicios basados en la reducción
fenomenológica, cultivar una intencionalidad consciente hacia lo digital,
explorar y expandir el horizonte de posibilidades pedagógicas, crear
comunidades de práctica fenomenológica, implementar métodos de evaluación
holísticos y diseñar entornos de aprendizaje que faciliten experiencias
educativas más auténticas y significativas.
El desafío y la
oportunidad que se presenta es el de cultivar una nueva generación de
educadores que no solo sean técnicamente competentes, sino que también posean
una comprensión profunda y crítica de su ser en el mundo digital educativo,
capaces de navegar la complejidad de los entornos educativos híbridos y crear
experiencias de aprendizaje que sean a la vez tecnológicamente sofisticadas y
profundamente humanas.
En el contexto del
desafío y la oportunidad de formar una nueva generación de educadores en el
mundo digital, debe considerar la hermenéutica no solo como un método, sino
como la esencia misma de su existencia. Según la perspectiva heideggeriana, el ser
humano es un Dasein,
un ser ahí que se revela y se entiende a través del lenguaje y la
interpretación. Esto implica que los educadores deben trascender la mera
competencia técnica para desarrollar una comprensión profunda y crítica de su
presencia y acción en el mundo digital educativo.
El mundo digital no es
simplemente un espacio donde se transmiten conocimientos, sino un entorno que
transforma y es transformado por las interacciones humanas. Los educadores,
como intérpretes de este mundo, deben ser conscientes de cómo las herramientas
y plataformas digitales mediatizan y configuran sus experiencias y las de sus
estudiantes. La hermenéutica, entendida como la forma de ser del educador, es
fundamental para navegar estas complejidades, permitiéndoles cuestionar,
comprender y dar sentido a las dinámicas del aprendizaje digital (Gadamer,
1989).
Además, esta perspectiva
hermenéutica enfatiza la necesidad de un diálogo constante y reflexivo. Los
educadores deben fomentar una cultura de interpretación, donde las experiencias
y conocimientos se reevalúan continuamente en función de las nuevas realidades
digitales. Este enfoque no solo enriquece los procesos de enseñanza y
aprendizaje, sino que también prepara a los educadores y estudiantes para
adaptarse de manera crítica y creativa a los cambios tecnológicos y pedagógicos
(Ricœur, 1991).
En última instancia, este
enfoque fenomenológico de las competencias digitales docentes invita a re-imaginar la educación no solo como una transmisión de
conocimientos y habilidades, sino como una co-creación
continua de significado en un mundo cada vez más entrelazado con lo digital,
prometiendo no solo mejorar la eficacia de la enseñanza y el aprendizaje, sino
también enriquecer la experiencia educativa en su totalidad, tanto para los
docentes como para los estudiantes, y abriendo nuevos caminos para una
pedagogía que reconozca y aproveche la dimensión existencial y experiencial de
la enseñanza y el aprendizaje mediados por la tecnología en el siglo XXI.
Conclusiones
La integración de la
fenomenología de Husserl en el análisis de la educación híbrida revela una
profundidad filosófica crucial para entender la complejidad de las experiencias
educativas en la actualidad. La fenomenología, con su enfoque en la
intencionalidad y la reducción fenomenológica, ofrece herramientas poderosas
para desentrañar cómo las modalidades híbridas afectan la vivencia educativa de
estudiantes y docentes. Al permitir una exploración detallada de la conciencia
y sus objetos intencionales, la fenomenología facilita una comprensión matizada
de las interacciones entre el entorno digital y el físico, y cómo estos
entornos se entrelazan para formar una experiencia educativa integral.
La aplicación de la
fenomenología a la educación híbrida no está exenta de desafíos, especialmente
cuando se contrasta con la genealogía foucaulteana.
Foucault, con su enfoque en el poder y la construcción social del conocimiento,
desafía la noción husserliana de esencias
universales, argumentando que el conocimiento y la identidad están
profundamente condicionados por dinámicas de poder. Este contrapunto filosófico
subraya la necesidad de considerar cómo las estructuras de poder y los
discursos sociales influyen en la configuración de la experiencia educativa. La
tensión entre la fenomenología husserliana y la
genealogía foucaulteana destaca la complejidad
inherente a la educación híbrida, donde la experiencia individual y la
construcción social del conocimiento coexisten y a menudo se entrelazan.
Los retos que presenta la
educación universitaria en modalidades híbridas son profundos y multifacéticos.
La coexistencia de entornos físicos y virtuales exige una adaptación continua
de los enfoques pedagógicos y tecnológicos, así como una reflexión crítica
sobre cómo estas tecnologías moldean la experiencia educativa. La fenomenología
de Husserl permite una comprensión detallada de cómo los estudiantes y docentes
experimentan estos cambios, pero es fundamental también incorporar un análisis
crítico de las dinámicas de poder que, según Foucault, influyen en la
construcción de la realidad educativa.
Este
enfoque dual requiere que los educadores y toda la comunidad universitaria no
solo desarrollen competencias técnicas, sino también una conciencia crítica de
los contextos sociales y políticos que impactan la educación. La reconciliación
entre la fenomenología y la genealogía foucaulteana
puede ofrecer una visión más holística y crítica, ayudando a los actores
educativos a navegar los desafíos emergentes y a promover prácticas pedagógicas
que sean tanto reflexivas como inclusivas. En última instancia, el diálogo
entre estos enfoques filosóficos puede facilitar una comprensión más rica y
matizada de la educación híbrida, contribuyendo a la creación de entornos de
aprendizaje que sean más efectivos, equitativos y adaptados a las realidades
contemporáneas.
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Autor:
George Herney
Cárdenas Cumare:
Doctorante en Ciencias de la Educación de la Universidad
Latinoamericana y del Caribe (ULAC), MSc. en
Educación Abierta y a Distancia de la Universidad Nacional Abierta, Maestría en
Gerencia y Tecnología de la Información de la Universidad José Antonio Páez,
Esp. en Docencia para la Educación Superior de la Universidad de Carabobo, Ing.
en Computación de la Universidad José Antonio Páez. Coinvestigador en el grupo
Educación, Investigación, Tecnología e Innovación del Ministerio de Ciencias de
Colombia. Investigador activo de la Red de Investigadores de la Transcomplejidad REDIT.